You need to sign in or sign up before continuing.

krvyglvss's profile picture

krvyglvss 's review for:

The Lost Metal by Brandon Sanderson
5.0

“Tu más que nadie. Tu eres todo lo que quieras ser, Wayne. Eres el viento. Eres las estrellas. Eres todo lo interminable.”

Es este pasaje del prólogo del libro el cual encapsula la magia que sentí en este final de la segunda era de Mistborn.
Hay muchas cosas por las que me pasaría horas escribiendo de lo que me ha fascinado de todas estas 4 obras, pero siento que, si voy a escribir sobre algo tan especial para mí, no quiero hablar de absolutamente todos los aspectos. Quiero centrarme en lo que significó para mi leer este último libro.
Han sido días a los que he dedicado una gran pasión a inmiscuirme en un mundo al cual desde “El Imperio Final” ha formado una parte especial de mi alma. He crecido con la obra de Sanderson con el tiempo; esos libros fueron para mí el comienzo del amor a la literatura, y ahora que me encuentro a un tiempo considerable de aquel entonces, he encontrado en “El Metal Perdido” un amor desenfrenado y pasional al arte.

“Wayne pensó en las elecciones que hacía todo el mundo. Iban por la vida a lo loco, comiendo panecillo, partiendo ramas. Cada uno de ellos cambiando el futuro. ¿No deberían… estar un poco más atentos a eso? ¿Preocuparse por como cambiaban el futuro en esos momentos?

Hay algo maravilloso que encuentro en estas obras y que siempre he encontrado único y especial, y es como la utilización de tan solo palabras pueden crear un mundo entero; y en el caso de esta era, un universo entero.
Brandon Sanderson siempre me ha maravillado por su capacidad de crear algo increíblemente complejo, el agarrar un universo con reglas y sistemas; lo cual con solo decirlo puede notarse lo denso y complicado que puede ser, y jugar con eso, darle la vuelta y explorar cada lado de el mismo. Dota de una autenticidad a su obra como ningún otro autor he visto hacer. La imaginación de este señor de por si es increíble, pero su habilidad de narrar es algo simplemente único. Como bien ya dije, es una obra con un mundo enrevesado lo cual para muchos puede ser resultar en una obra incomprensible, pero en este caso la prosa de Sanderson es tan sencilla y perceptible que, ya sea que estemos hablando de metalurgia o conceptos ficticios como la hemalurgia, investidura, éteres o sellos, todos estos son comprensibles para cualquiera que desee introducirse el Cosmere, y eso es algo que es digno de apreciar y recalcar, una habilidad tan refinada con los años y maestría de un escritor, algo simplemente encantador.

“No era que el mundo estuviera volviéndose mas complicado. Era que él estaba permitiéndose ver que siempre había sido complicado.”

Y si hablamos de cosas encantadoras, hay que referirnos a los personajes que nos acompañan desde el inicio de esta aventura. Hablar de estos personajes ya estando en la cuarta y última entrega me emociona la verdad. Leer tanto sobre sus vidas, sobres sus hazañas y desgracias, adentrarme tanto en el mundo de estos personajes si o si conlleva un encariñamiento por parte del lector. Estando ya en una obra tan avanzada es algo que se da por sentado ya, y es por eso mismo que ver como estos personajes han cambiado tanto con el pasar de la historia, como han aceptado traumas y rencilla del pasado, mientras que nuevas problemáticas toman lugar en sus vidas es algo muy real, muy humano. Estos personajes se sienten como personas reales a pesar de ser seres con poderes mágicos, hay un factor humano que Brandon Sanderson siempre tiñe en sus personajes, aun sean seres divinos, mitológicos o ancestrales, son seres con conciencia y le da esa profundidad a cada uno de ellos, es maravilloso.

“Podemos cambiar de forma una y otra vez. Y si luego no somos del todo lo mismo de antes, en fin, eso es bueno. Significa que somos capaces de madurar.”

Es esta condición humana la cual desencadena en sí mismo la narrativa. Si Armonía, por ejemplo, no tuviera eso y fuera un “super dios” no habría pasado nada lo referente a esta era y la que viene. Y esto se aplica a cada uno de los personajes, los cuales por decisiones o razones humanas de su ser son los que dan vida a esta historia, es algo muy real que se desarrolla sobre una alfombra de magia.
Pero quiero hablar sobre todo de un personaje, Wayne. Alguien que siempre ha sonado de forma única y distinta en mi en todos los cuatro libros. Para entender lo genial de él, tenemos que ponernos en contexto sobre donde se haya durante toda la obra y como deciden darle todos los focos a él en esta.
Los primero tres libros: “Aleación de Ley”, “Sombras de identidad” y “Brazaletes de duelo” fueron no solo una preparación para lo que vendría, sino que fueron moldeando a cada uno de los personajes para ser lo que deberían ser al final de esta. Wax, Marasi y Steris, todos estos fueron a la vez que aceptando parte de su naturaleza, de su vida, de su pasado y tomando las responsabilidades que el tiempo les fue arrojando, pero un personaje quedo a un costado de todo esto. Durante el tercer libro pudimos ver pequeñas pinceladas del lado oculto de este personaje y fueron esos ocasionales y pequeños momentos donde fui interesando más y más por este personaje. Wayne durante gran parte de toda la historia sigue siendo más o menos el mismo personaje, sigue siendo una máscara completa que oculta su verdadero ser. Pero es en “Brazaletes de duelo” donde esto cambia, su mascara empieza a quebrarse poco a poco hasta que llegamos a esta última obra que sirve a la vez que conclusión, como una historia completa de aceptación y evolución del personaje.

“Había muchas cosas malas en el mundo, pero unas pocas eran buenas. Y mientras ella estuviera con él, las historias significaban algo. Eran reales.”

El inicio del libro deja esto claro, el prólogo está dedicado para mostrar el último momento con la madre de Wayne, esta le cuenta una historia del Alomante Jak, aunque probablemente ella creara la historia esperando dejarle un mensaje a su hijo, y también como una manera de sobrellevar su propia dura vida. Es un relato lindo, de una dulzura y amor sincero, una relación de madre e hijo dura cercana, tierna. Leer como su madre le recitaba un poema sobre como él puede ser todo lo que quiera ser, y él por el hecho de ser ella quien lo relataba sentía que todo eso era verdad, que estar con ella le permitía creer y soñar es algo lindo, es algo precioso. Desde que lo leí se transformó en uno de mis relatos favoritos y que más me ha marcado de todo lo que ha escrito Sanderson.

“Wayne: que es el mundo lo que debe preocuparnos. Si, las personas individuales… pueden ser malvadas. Pero tendríamos que centrarnos más en el propio mundo que las hace así.”

La historia de Wayne es el mensaje del libro en sí; Marasi lo lleva diciendo desde el principio de hecho. La vida fue arrojando a Wayne al agujero donde llego a estar y que cobro la vida de un hombre, la muerte de su madre lo dejo solo ante el mundo desde que era un crio y el ambiente que se vio obligado a unirse lo llevo poco a poco a cometer el crimen que hizo. La culpa que dejó haber cometido algo tan terrible la cargó toda su vida e hiciera lo que hiciera tenía ese sello encima.
“Yo creo que vivimos historias todos los días. Historias que recordaremos, y que contaremos, y a las que daremos forma como a la arcilla para transformarlas en lo que necesitemos que sean.”

El principal tema del libro creo yo, es sobre como el ambiente nos moldea, nuestras experiencias nos forman. Algunas veces la vida será cruel y cargaremos con el dolor por mucho tiempo, sin importar si era justo o no. A veces la vida nos dejara desamparados entre la basura y capaz hagamos cosas terribles, capaz no, capaz tomemos malas decisiones que nos arrepentiremos siempre. Somos humanos, somos víctimas de nuestro ambiente, pero dueño de nuestras decisiones. Tenemos el poder de aceptar lo que hicimos y arrepentirnos de quienes fuimos, de reconocer las cosas, pero poder seguir adelante con lo que la vida nos presente y así encontrar nuevas cosas por las que luchar, como lo hizo Wax. Podemos luchar por nuestros ideales y querer realizar un cambio significativo, aunque sea con cosas pequeñas, aun así, podemos hacer un cambio como lo hizo Marasi. Podemos encontrar nuestra voz que resuene en el mundo sin cambiar lo que somos, sino aceptando el poder que conlleva ser nosotros mismos, de reconocer el poder que llevamos dentro y no moldearlo y avergonzarnos sino buscar los lugares donde pueda encajar y podamos explotarlo a gusto nuestro como hizo Steris. Y podemos sobre todo perdonarnos, perdonar nuestros errores que hemos cometido, arrepentirnos de las cosas que hemos elegido y podemos martirizarnos con los sellos que la vida va marcando en nuestra piel, pero podemos perdonarnos y tratar de hacer un bien mayor al daño que hicimos. Nuestros errores no se borrarán, seguirán ahí como un eco del pasado, una sombra que nos acompañe en las noches, o una cicatriz visible a nuestros ojos, pero podemos intentar. Podemos soñar con ser el héroe de la historia y estrangular al monstruo desde dentro, podemos tratar, creer en que podemos dejar el mundo mejor de lo que estaba. Podemos ser significativos, podemos agarrar los restos que la vida rompió de nuestra alma, y unirlos de nuevo para tratar de seguir creando algo más hermoso, más bueno, tal y como lo hizo Wayne. Todos podemos serlo, todos podemos ser el viento, podemos ser las estrellas y podemos ser todo lo interminable.