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rayovm 's review for:
Nexus. Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA
by Yuval Noah Harari, Yuval Noah Harari
He leído los tres libros anteriores de Harari y, de alguna forma, uno comienza a conocer su estilo de escritura. Es un gran contador de historias y siempre viene con ideas provocadoras, aunque antes de emocionarse conviene examinarlas desde diferentes perspectivas.
Nexus es entretenido. Retoma la idea de Sapiens sobre cómo la capacidad única de los humanos, de crear y creer en relatos colectivos (religiones, dinero, naciones) le permitió cooperar en grandes grupos y dominar el mundo. Se centra en este caso en las redes de información que han establecido los humanos. Distingue entre la idea ingenua de que estas redes conducen y procuran buscar la verdad, la idea populista que ve la información solo como poder y control y se centra en la idea compleja: que para que las redes de información germinen y sobrevivan no solo deben descubrir la verdad sino crear y mantener el orden a la vez.
Los relatos y la burocracia permitieron redes de información más grandes y más potentes. Sin embargo, tanto los modelos democráticos como los totalitarios se toparon con grandes problemas en cuanto los imperios se hicieron grandes. La comunicación o el control se volvieron imposibles. Hubo que esperar a la llegada de nuevas tecnologías, los medios de comunicación de masas (imprenta, periódicos, telégrafo, teléfono, radio, televisión, trenes, barcos a vapor, aviones, etc...) para eventualmente alcanzar las democracias y los totalitarismos a gran escala.
El ordenador y eventualmente la intervención más constante de algoritmos y ahora las IA´s, se incluyen como nuevos miembros a las redes. Antes la tecnología solo servía para conectar a los humanos, pero ahora el ordenador participa activamente y en ocasiones las cadenas son entre ordenador y ordenador. Por si fuera poco, la red informática es incansable y falible. Harari pasa a analizar los riesgos que este nuevo jugador representa para las democracias a gran escala y los totalitarismos a gran escala. Para las democracias, el riesgo principal es llegar a un punto donde seamos incapaces de mantener una conversación entre los involucrados y por tanto no podamos ponernos de acuerdo, no lleguemos a una decisión final. Para el totalitarismo, el riesgo es el control total, un sistema de vigilancia tan poderoso que haga imposible cualquier forma de resistencia.
Por si fuera poco, existen otros riesgos, un "Telón de Silicio" que nos divida irremediablemente como humanidad o incluso peor, que establezca una división entre humanos y máquinas.
Si hay una lección importante que Harari pretende dejar con este libro es la necesidad vital de conservar en estas nuevas tecnologías mecanismos de autocorrección sólidos.
Como dije, el libro resulta entretenido, pero me parece pobre en lo que respecta a los temas de inteligencia artificial. Demasiado contenido para las conclusiones a las que llega y las que hasta cierto grado ya esperabamos: hay que tomar medidas ante la IA. Al hablar de democracias y totalitarismos adopta una postura de blanco y negro, cuando en realidad las formas de gobierno actuales resultan un tanto más complejas y las democracias tienen tintes de totalitarismo y viceversa.
Nexus es entretenido. Retoma la idea de Sapiens sobre cómo la capacidad única de los humanos, de crear y creer en relatos colectivos (religiones, dinero, naciones) le permitió cooperar en grandes grupos y dominar el mundo. Se centra en este caso en las redes de información que han establecido los humanos. Distingue entre la idea ingenua de que estas redes conducen y procuran buscar la verdad, la idea populista que ve la información solo como poder y control y se centra en la idea compleja: que para que las redes de información germinen y sobrevivan no solo deben descubrir la verdad sino crear y mantener el orden a la vez.
Los relatos y la burocracia permitieron redes de información más grandes y más potentes. Sin embargo, tanto los modelos democráticos como los totalitarios se toparon con grandes problemas en cuanto los imperios se hicieron grandes. La comunicación o el control se volvieron imposibles. Hubo que esperar a la llegada de nuevas tecnologías, los medios de comunicación de masas (imprenta, periódicos, telégrafo, teléfono, radio, televisión, trenes, barcos a vapor, aviones, etc...) para eventualmente alcanzar las democracias y los totalitarismos a gran escala.
El ordenador y eventualmente la intervención más constante de algoritmos y ahora las IA´s, se incluyen como nuevos miembros a las redes. Antes la tecnología solo servía para conectar a los humanos, pero ahora el ordenador participa activamente y en ocasiones las cadenas son entre ordenador y ordenador. Por si fuera poco, la red informática es incansable y falible. Harari pasa a analizar los riesgos que este nuevo jugador representa para las democracias a gran escala y los totalitarismos a gran escala. Para las democracias, el riesgo principal es llegar a un punto donde seamos incapaces de mantener una conversación entre los involucrados y por tanto no podamos ponernos de acuerdo, no lleguemos a una decisión final. Para el totalitarismo, el riesgo es el control total, un sistema de vigilancia tan poderoso que haga imposible cualquier forma de resistencia.
Por si fuera poco, existen otros riesgos, un "Telón de Silicio" que nos divida irremediablemente como humanidad o incluso peor, que establezca una división entre humanos y máquinas.
Si hay una lección importante que Harari pretende dejar con este libro es la necesidad vital de conservar en estas nuevas tecnologías mecanismos de autocorrección sólidos.
Como dije, el libro resulta entretenido, pero me parece pobre en lo que respecta a los temas de inteligencia artificial. Demasiado contenido para las conclusiones a las que llega y las que hasta cierto grado ya esperabamos: hay que tomar medidas ante la IA. Al hablar de democracias y totalitarismos adopta una postura de blanco y negro, cuando en realidad las formas de gobierno actuales resultan un tanto más complejas y las democracias tienen tintes de totalitarismo y viceversa.