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A review by mipedtor
El invierno del dibujante by Paco Roca
4.0
Paco Roca trata en esta novela gráfica la precariedad laboral en el mundo del cómic en la España de finales de los 50, basándose en una documentación y testimonios de primera mano, y centrando la trama en la editorial Bruguera y los autores que trabajaban para ella: Ibañez, Raf, Nené, Carlos Conti, Guillermo Cifré, Josep Escobar, Eugenio Giner, José Peñarroya, Vázquez...
En 1957, algunos autores de los arriba mencionados, hartos de trabajar a tanto por página o viñeta, sin derechos de autor y renunciando a los originales, deciden crear su propia revista Tío Vivo. Su objetivo: ser sus propios jefes, trabajar de manera justa y poder tener mayor control de su obra. Pero Bruguera no se lo puso fácil.
Centrada en la historia del cómic español, que arroja seguramente muchos hechos que el público general desconoce sobre los entresijos editoriales del momento. Sirve también para entender a una sociedad sometida por el yugo de la dictadura, de las penurias sufridas, de la explotación, de la cultura del esfuerzo (y pensamos que viene de ahora)... Por suerte, en algunas cosas hemos progresado un poco. En otras, andamos igual o casi peor.
Muy destacable el manejo del color por parte del autor, haciendo una apuesta arriesgada coloreando incluso las calles de las viñetas y páginas. Una paleta de colores que transporta aún más si cabe a nuestro imaginario colectivo de aquella época.
En 1957, algunos autores de los arriba mencionados, hartos de trabajar a tanto por página o viñeta, sin derechos de autor y renunciando a los originales, deciden crear su propia revista Tío Vivo. Su objetivo: ser sus propios jefes, trabajar de manera justa y poder tener mayor control de su obra. Pero Bruguera no se lo puso fácil.
Centrada en la historia del cómic español, que arroja seguramente muchos hechos que el público general desconoce sobre los entresijos editoriales del momento. Sirve también para entender a una sociedad sometida por el yugo de la dictadura, de las penurias sufridas, de la explotación, de la cultura del esfuerzo (y pensamos que viene de ahora)... Por suerte, en algunas cosas hemos progresado un poco. En otras, andamos igual o casi peor.
Muy destacable el manejo del color por parte del autor, haciendo una apuesta arriesgada coloreando incluso las calles de las viñetas y páginas. Una paleta de colores que transporta aún más si cabe a nuestro imaginario colectivo de aquella época.