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Hierba
by Keum Suk Gendry-Kim
"No sabía que emprendía un camino sin regreso, ni en sueños me imaginé que sería un adiós para siempre."
Esta novela gráfica me ha desgarrado por completo.
Cuando uno lee sobre guerras debe estar predispuesto a encontrarse frente a lo más vil de la naturaleza humana (si siquiera podría considerársele como "ser humano" a quien ejerce con saña actos de violencia extrema, abusos y tratos degradantes); pero nunca estarás lo suficientemente preparado para que no se te revuelva el estómago, no se te estruje todo lo que tienes dentro, y no te contagies del dolor y sufrimiento que cargan las víctimas.
"Hierba" te provoca todo eso. Lee Ok-Sun comparte su testimonio como "mujer de consuelo", eufemismo para referirse a NIÑAS Y ADOLESCENTES que fueron obligadas a convertirse en esclavas sexuales y servir al Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Con base en engaños, falsas promesas de estabilidad y un mejor futuro, miles de niñas y adolescentes fueron traficadas, vendidas como mercancía y dispuestas en "estaciones de consuelo" para ser violadas y maltratadas diariamente.
Así como menciona Keum Suk Gendry-Kim, el dolor de estas mujeres no terminó ahí, no desapareció mágicamente con el fin de la Segunda Guerra Mundial y su consecuente liberación. Es un dolor que cargaron hasta el final de su vida, convivieron con esas heridas y traumas, con el rechazo y la vergüenza de sus familiares y de la sociedad, y con un gobierno japonés que se negó a reconocer sus crímenes, dudando de la palabra de las sobrevivientes que exigían justicia.
Es una lectura muy necesaria, y hasta me atrevo a decir, obligatoria.
Que cuando suene el nombre de Japón no sólo se vengan a la mente las flores de cerezo, el J-pop, los mangas, el anime y su gastronomía; sino que también se piense en esta parte de la historia que tanto se han esforzado por ocultar.
Hay que tener muy presentes los testimonios y la lucha de estas mujeres que esperaron durante toda su vida una disculpa que jamás llegó.
No me atrevo a calificarla por respeto a las víctimas, pero la recomendaré siempre.
Esta novela gráfica me ha desgarrado por completo.
Cuando uno lee sobre guerras debe estar predispuesto a encontrarse frente a lo más vil de la naturaleza humana (si siquiera podría considerársele como "ser humano" a quien ejerce con saña actos de violencia extrema, abusos y tratos degradantes); pero nunca estarás lo suficientemente preparado para que no se te revuelva el estómago, no se te estruje todo lo que tienes dentro, y no te contagies del dolor y sufrimiento que cargan las víctimas.
"Hierba" te provoca todo eso. Lee Ok-Sun comparte su testimonio como "mujer de consuelo", eufemismo para referirse a NIÑAS Y ADOLESCENTES que fueron obligadas a convertirse en esclavas sexuales y servir al Ejército Imperial Japonés durante la Segunda Guerra Mundial. Con base en engaños, falsas promesas de estabilidad y un mejor futuro, miles de niñas y adolescentes fueron traficadas, vendidas como mercancía y dispuestas en "estaciones de consuelo" para ser violadas y maltratadas diariamente.
Así como menciona Keum Suk Gendry-Kim, el dolor de estas mujeres no terminó ahí, no desapareció mágicamente con el fin de la Segunda Guerra Mundial y su consecuente liberación. Es un dolor que cargaron hasta el final de su vida, convivieron con esas heridas y traumas, con el rechazo y la vergüenza de sus familiares y de la sociedad, y con un gobierno japonés que se negó a reconocer sus crímenes, dudando de la palabra de las sobrevivientes que exigían justicia.
Es una lectura muy necesaria, y hasta me atrevo a decir, obligatoria.
Que cuando suene el nombre de Japón no sólo se vengan a la mente las flores de cerezo, el J-pop, los mangas, el anime y su gastronomía; sino que también se piense en esta parte de la historia que tanto se han esforzado por ocultar.
Hay que tener muy presentes los testimonios y la lucha de estas mujeres que esperaron durante toda su vida una disculpa que jamás llegó.
No me atrevo a calificarla por respeto a las víctimas, pero la recomendaré siempre.