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A review by idesthai
Mary Ventura Y El Noveno Reino / Mary Ventura and the Ninth Kingdom by Sylvia Plath
4.0
Este relato, escrito en 1952 por una jovencísima Sylvia de 20 años, pero inédito hasta antes de ayer, como quien dice, planta ante el lector todas las semillas que acabarán convirtiéndose en los jugosos frutos de la obra de Plath.
La calidad literaria del relato está muy por encima de la media de lo que escribiría cualquiera con 20 años, pero eso no es ninguna sorpresa, tratándose de una joven con tanto potencial, tanta capacidad lírica y tanto sufrimiento psíquico como Sylvia Plath. Aunque la propia autora describe el relato como «vagamente simbólico», yo he encontrado los simbolismos un poco apabullantes, insistentes, y es quizá la única razón por la que no le concedo cinco estrellas. En honor a la verdad, lo del tren, las vías y el destino, así como la mujer tejiendo, no me ha molestado en absoluto; ha sido más la omnipresencia del color rojo, que si bien entiendo que crea un ambiente muy visual y particular, se me ha atorado en la garganta como si hubieran querido hacérmelo tragar a la fuerza.
Los tres niveles de interpretación posibles que Mariana Enríquez plantea en su epílogo son también muy interesantes, y estoy segura de que, de 2019 a esta parte, habrán corrido ríos de tinta sobre esta breve maravilla recién descubierta.
La calidad literaria del relato está muy por encima de la media de lo que escribiría cualquiera con 20 años, pero eso no es ninguna sorpresa, tratándose de una joven con tanto potencial, tanta capacidad lírica y tanto sufrimiento psíquico como Sylvia Plath. Aunque la propia autora describe el relato como «vagamente simbólico», yo he encontrado los simbolismos un poco apabullantes, insistentes, y es quizá la única razón por la que no le concedo cinco estrellas. En honor a la verdad, lo del tren, las vías y el destino, así como la mujer tejiendo, no me ha molestado en absoluto; ha sido más la omnipresencia del color rojo, que si bien entiendo que crea un ambiente muy visual y particular, se me ha atorado en la garganta como si hubieran querido hacérmelo tragar a la fuerza.
Los tres niveles de interpretación posibles que Mariana Enríquez plantea en su epílogo son también muy interesantes, y estoy segura de que, de 2019 a esta parte, habrán corrido ríos de tinta sobre esta breve maravilla recién descubierta.