5.0

Terminé el libro y me mantuve un tiempo pensando acerca de lo que acababa de leer mientras lloraba, como en un estado de shock. Estamos tan acostumbrados a los dogmas y marcos de la fe que nuestra relación con Dios se convierte en rígida y poco genuina. El libro termina hablando del enamoramiento con Jesús, el placer de escuchar Su voz y ver las líneas de Su rostro, sentados en la hoguera con Él; ideas que cambiaron mi perspectiva de lo que verdaderamente es cercanía. Mientras que el libro es profundo, hubieron varios momentos en los cuales no pude evitar reír a carcajadas con las ideas del autor. Me encantó, es maravilloso.

“Tengo certeza de que fue la voz de Dios porque vino acompañada de una epifanía tan fuerte como el movimiento de una sinfonía…” -pg. 250