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Aproximadamente un año y tres meses concluí un excelente libro, que tiene la misma similitud al texto que acabo de terminar: el libro, la escritura. El libro en cuestión es La travesía de la escritura del escritor Sergio Pérez Cortés, un texto que en su momento me recordó algunos textos antiguos leídos, añadiendo información, ahora me pasa lo mismo con este texto de Irene Vallejo, El infinito en un junco. La invención de los libros en el mundo clásico, leerlo me iba recordando cosas que había leído en texto anteriores, claro haciendo la salvedad, que en el texto que recién terminado adiciona más información a este tema sobre el origen del libro. A estos textos podría también agregarlo, otros textos leídos anteriormente Historia de la lectura en el mundo occidental de Guglielmo Cavallo y Roger Chantier que pone de manifiesto la tradición de la lectura a través de las transformaciones, teniendo el texto como libro y su interpretación. Historia del libro del escritor Frédéric Barbier que pinta un retrato completo de la historia del libro, desde el nacimiento de la escritura hasta la actualidad. Gracias a la contextualización constante, permite identificar con precisión las permanencias, evoluciones y rupturas. También muestra que las innovaciones técnicas y las prácticas de lectura están constantemente vinculadas.
Dejando a un lado la introducción y recomendaciones para aquellos que quieren saber sobre la historia del libro, El infinito en un junco de Irene Vallejo, es un excelente texto, el cual para finales del 2021 ya se habían vendido más de 400,00 ejemplares, 41 ediciones y traducido a 32 idiomas, ya de por si estos números es un claro indicio del gran fenómeno literario que es. Como bien dijo en una entrevista: “el más loco de todos los proyectos”. Sin lugar a duda, es un ambicioso proyecto, pues la compleja recolección de datos para vaciar todo en un libro fue algo titánico. Ocho años de investigación, pero más allá de los años, hacerlo fluido y con sentido surtió sus efectos.
Un texto que cabalga apasionadamente por el mundo clásico sobre los orígenes del libro hasta llegar a las lecturas de nuestros días. En lo personal mas que un viaje, es un texto de cabecera, pue las valiosas informaciones es para ir constantemente al mismo. En un ocasión dijo Vallejo: que los libros «tienen la sutil capacidad de trazar un mapa de los afectos y las amistades». El infinito en un junco es una apasionada declaración de amor a la lectura, a la literatura, es una declaración de amor a los libros: «Hay algo asombroso en el hecho de haber conseguido preservar las ficciones urdidas hace milenios. La humanidad desafió la soberanía absoluta de la destrucción al inventar la escritura y los libros. De alguna forma misteriosa y espontánea el amor por los libros forjó una cadena invisible de gente que, sin conocerse, ha salvado el tesoro de los mejores relatos, sueños y pensamientos a lo largo del tiempo». Así como es una apasionado amor a la lectura, es una apasionado ir y venir al texto por las pléyades informaciones que nos proporciona.
Dejando a un lado la introducción y recomendaciones para aquellos que quieren saber sobre la historia del libro, El infinito en un junco de Irene Vallejo, es un excelente texto, el cual para finales del 2021 ya se habían vendido más de 400,00 ejemplares, 41 ediciones y traducido a 32 idiomas, ya de por si estos números es un claro indicio del gran fenómeno literario que es. Como bien dijo en una entrevista: “el más loco de todos los proyectos”. Sin lugar a duda, es un ambicioso proyecto, pues la compleja recolección de datos para vaciar todo en un libro fue algo titánico. Ocho años de investigación, pero más allá de los años, hacerlo fluido y con sentido surtió sus efectos.
Un texto que cabalga apasionadamente por el mundo clásico sobre los orígenes del libro hasta llegar a las lecturas de nuestros días. En lo personal mas que un viaje, es un texto de cabecera, pue las valiosas informaciones es para ir constantemente al mismo. En un ocasión dijo Vallejo: que los libros «tienen la sutil capacidad de trazar un mapa de los afectos y las amistades». El infinito en un junco es una apasionada declaración de amor a la lectura, a la literatura, es una declaración de amor a los libros: «Hay algo asombroso en el hecho de haber conseguido preservar las ficciones urdidas hace milenios. La humanidad desafió la soberanía absoluta de la destrucción al inventar la escritura y los libros. De alguna forma misteriosa y espontánea el amor por los libros forjó una cadena invisible de gente que, sin conocerse, ha salvado el tesoro de los mejores relatos, sueños y pensamientos a lo largo del tiempo». Así como es una apasionado amor a la lectura, es una apasionado ir y venir al texto por las pléyades informaciones que nos proporciona.
Prachtige bijbel over het woord, de verhalen, de mythen maar vooral over de drager daarvan en daarmee de mooiste uitvinding van alle, het boek. Ik heb het boek in recordtempo gelezen, in tweeëneenhalf jaar. Als een bijbel waaruit per avondmaaltijd een passage werd voorgelezen. Een encyclopedie, een biografie, een hagiografie, een hier en daar feministische (of in elk geval niet louter vanuit een manlijk oogpunt gevormde) kijk op de geschiedenis en een moreel statement tegen ontlezing en ongeletterdheid. Het is onmogelijk om het boek eer aan te doen met een of twee anekdotes, daar is het boek veel te rijk voor. Goed, de spanwijdte is wellicht iets te groot en naar het eind toe neemt de magie een beetje af, maar dan heb je je al aan zoveel schoonheid kunnen laven. Dus wie van mythen, oerverhalen, geschiedenis, weetjes en vooral van boeken houdt moet dit boek eigenlijk wel aanschaffen.
informative
reflective
slow-paced
hopeful
informative
inspiring
reflective
medium-paced
In incredible work that weaves history and present, real and imaginary, and leaves you with an elevated awe at the power of books and how amazing it is for people to have tried and succeeded in preserving their words and stories through time and history.
adventurous
informative
inspiring
slow-paced
Irene Vallejo aborda la tarea casi titánica de condensar la idea fundamental detrás de toda la literatura a través de un viaje a la Antigüedad Clásica. Narra el proceso de creación y de evolución del libro, las nociones de una Europa incipiente como el cosmopolitismo, la democracia o la libertad de expresión, junto con su antagonistas, el chovinismo, las dictadoras y la censura, entre muchos otros conceptos, a través de una pasión desbordante por la literatura. Se aprecia el amor por la creación artística en cada página.
It was a fairly detailed study about Greek and Latin reading, writing and “publishing” habits. I liked the detailed bibliography in the back. The writer would often talk about modern cultural (film and book) references, which was distracting.
A must read for any avid reader. Simply beautiful. Makes you realize how powerful books truly are. "...when we share the same stories, we are no longer strangers anymore."
Ensayo con luces y sombras.
Es difícil evaluar esta obra, pues por momentos me ha resultado insufriblemente superficial mientras que en otros momentos me ha parecido sumamente elocuente y elegante. Por un lado, como ensayo la obra es poco sistemática, esbozada a pinceladas gruesas a capricho de la autora, donde igual le dedica cuatro páginas a Heródoto pero ni una a Epicuro, pero te habla del bullying que sufrió (los niños pueden ser crueles), aun subrayando que su padre y madre fueron seres maravillosos (la familia es perfecta).
Hay cierto tufillo políticamente correcto, impropio para un ensayo actual que se precie (i.e. la tecnología moderna es maravillosa para la autora, algo que resultará complaciente para el lector, pero que resulta una superficialidad como un templo), aunque a veces, por suerte, la autora se "moja" y puede criticar la cultura de "la cancelación" (aunque luego no predica con el ejemplo al no contextualizar adecuadamente su critica a Sócrates y Platón). El que haya sido premiada con el Premio Nacional de Ensayo me resulta un tanto extraño, pues este galardón se ha concedido a obras que, generalmente, aportaban una tesis nueva o, si no, prometían grandes dosis de crítica. No veo que este sea el caso de Irene Vallejo, a la que veo más bien como una brillante articulista y una notable defensora de la cultura clásica.
Por un lado, hay mucha autocomplacencia (insertos biográficos con claro aroma narcisista), complacencia (hacia el lector, para que éste asienta), estilo literario propio de un Premio Planeta (metáforas cursis harto conocidas), falta de profundidad (i.e. cuando trata el tema de la oralidad y la escritura, tema del que le faltan varias lecturas), mitificaciones fuera de tiesto (i.e. hacia Alejandro Magno), criticas poco matizadas (i.e. exabruptos hacia Sócrates, Platón o Marcial en los que falta contexto y comprensión), eurocentrismo a muerte, mucho dato anecdótico y ciertas veleidades en la interpretación histórica, filosófica y antropológica. El bajo continuo de la argumentación es siempre el mismo: los libros son el bien (sólo al final enunciará, en voz baja, que también pueden conllevar el mal).
Por otro lado, hay artículos de una gran calidad, tanto literaria como divulgadora. Los ejemplos son numerosos. El par de páginas que dedica a Heráclito, donde lo resume de modo impecable haciéndolo bien accesible al lector; las que dedica a Heródoto (muy atinada la frase: "Es el otro el que me cuenta mi historia; el que me dice quien soy yo"), a la rebelión "feminista" durante el siglo V a. C:, a Esquilo, a Aristófanes y el humor; a la fábula grecorromana, etcétera. El texto está repleto de datos llamativos que poseen valor por si mismos y sabe conectar muy bien la herencia del mundo clásico en el mundo actual, aunque quizás lo remacha demasiado. Y, en ocasiones, también se pueden encontrar reflexiones de calado.
No obstante, y sin que esto suponga defender que cual lectura es válida por ser lectura, es cierto que esta obra ha conseguido enganchar a cientos de miles de lectores por todo el mundo. Y aunque esto se haya hecho a costa de cierta superficialidad o de un exceso de comparativas (un tanto insostenibles a veces) entre el mundo clásico y la actualidad, la obra deja un buen gusto en el paladar: se aprende con él.
Por último debo señalar que muchos de los libros de la bibliografía son obras clave en su género. De hecho, muchas de ellas son bastante mejores que este ensayo para acercarse a tantos de los temas que Irene trata aquí... Aun así, he echado en falta algunas obras que podrían haberle conferido más propiedad al discurso de la autora (Oralidad y escritura, de Walter Ong, En el Viñedo del Texto, de Iván Illich, Oralidad y escritura de Olson, El drama de la ciudad ideal de Victor Gómez Pin...).
Postdata: Me llama la atención que tantos grandes especialistas en cultura clásica (García Gual) o intelectuales de altísimo talle (Rafel Argullol) hayan cantado las excelencias de esta obra. Creo que ello se debe a que es un alegato en defensa de la cultura clásica, destinado a renovar el deseo por las raíces de la cultura occidental. Algo tan necesario que, aunque haya podido ser a costa de ingredientes sentimentaloides y de cierta superfluidad, se le puede perdonar. Sin duda, los consejos que ha recibido Irene Vallejo han desempeñado un papel clave en el gran número de anécdotas y datos curiosos que este libro presenta.
Es difícil evaluar esta obra, pues por momentos me ha resultado insufriblemente superficial mientras que en otros momentos me ha parecido sumamente elocuente y elegante. Por un lado, como ensayo la obra es poco sistemática, esbozada a pinceladas gruesas a capricho de la autora, donde igual le dedica cuatro páginas a Heródoto pero ni una a Epicuro, pero te habla del bullying que sufrió (los niños pueden ser crueles), aun subrayando que su padre y madre fueron seres maravillosos (la familia es perfecta).
Hay cierto tufillo políticamente correcto, impropio para un ensayo actual que se precie (i.e. la tecnología moderna es maravillosa para la autora, algo que resultará complaciente para el lector, pero que resulta una superficialidad como un templo), aunque a veces, por suerte, la autora se "moja" y puede criticar la cultura de "la cancelación" (aunque luego no predica con el ejemplo al no contextualizar adecuadamente su critica a Sócrates y Platón). El que haya sido premiada con el Premio Nacional de Ensayo me resulta un tanto extraño, pues este galardón se ha concedido a obras que, generalmente, aportaban una tesis nueva o, si no, prometían grandes dosis de crítica. No veo que este sea el caso de Irene Vallejo, a la que veo más bien como una brillante articulista y una notable defensora de la cultura clásica.
Por un lado, hay mucha autocomplacencia (insertos biográficos con claro aroma narcisista), complacencia (hacia el lector, para que éste asienta), estilo literario propio de un Premio Planeta (metáforas cursis harto conocidas), falta de profundidad (i.e. cuando trata el tema de la oralidad y la escritura, tema del que le faltan varias lecturas), mitificaciones fuera de tiesto (i.e. hacia Alejandro Magno), criticas poco matizadas (i.e. exabruptos hacia Sócrates, Platón o Marcial en los que falta contexto y comprensión), eurocentrismo a muerte, mucho dato anecdótico y ciertas veleidades en la interpretación histórica, filosófica y antropológica. El bajo continuo de la argumentación es siempre el mismo: los libros son el bien (sólo al final enunciará, en voz baja, que también pueden conllevar el mal).
Por otro lado, hay artículos de una gran calidad, tanto literaria como divulgadora. Los ejemplos son numerosos. El par de páginas que dedica a Heráclito, donde lo resume de modo impecable haciéndolo bien accesible al lector; las que dedica a Heródoto (muy atinada la frase: "Es el otro el que me cuenta mi historia; el que me dice quien soy yo"), a la rebelión "feminista" durante el siglo V a. C:, a Esquilo, a Aristófanes y el humor; a la fábula grecorromana, etcétera. El texto está repleto de datos llamativos que poseen valor por si mismos y sabe conectar muy bien la herencia del mundo clásico en el mundo actual, aunque quizás lo remacha demasiado. Y, en ocasiones, también se pueden encontrar reflexiones de calado.
No obstante, y sin que esto suponga defender que cual lectura es válida por ser lectura, es cierto que esta obra ha conseguido enganchar a cientos de miles de lectores por todo el mundo. Y aunque esto se haya hecho a costa de cierta superficialidad o de un exceso de comparativas (un tanto insostenibles a veces) entre el mundo clásico y la actualidad, la obra deja un buen gusto en el paladar: se aprende con él.
Por último debo señalar que muchos de los libros de la bibliografía son obras clave en su género. De hecho, muchas de ellas son bastante mejores que este ensayo para acercarse a tantos de los temas que Irene trata aquí... Aun así, he echado en falta algunas obras que podrían haberle conferido más propiedad al discurso de la autora (Oralidad y escritura, de Walter Ong, En el Viñedo del Texto, de Iván Illich, Oralidad y escritura de Olson, El drama de la ciudad ideal de Victor Gómez Pin...).
Postdata: Me llama la atención que tantos grandes especialistas en cultura clásica (García Gual) o intelectuales de altísimo talle (Rafel Argullol) hayan cantado las excelencias de esta obra. Creo que ello se debe a que es un alegato en defensa de la cultura clásica, destinado a renovar el deseo por las raíces de la cultura occidental. Algo tan necesario que, aunque haya podido ser a costa de ingredientes sentimentaloides y de cierta superfluidad, se le puede perdonar. Sin duda, los consejos que ha recibido Irene Vallejo han desempeñado un papel clave en el gran número de anécdotas y datos curiosos que este libro presenta.