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linorris_'s reviews
88 reviews
Los posesos by Albert Camus
4.0
"[...] soy casi feliz. Pero la felicidad no me vale para nada, porque en seguida empiezo a perdonar a mis enemigos... Si por lo menos me pudieran perdonar a mí también."
Los inocentes by María Angeles Grau, Hermann Broch
4.0
En este año tan complicando en el que tanto me ha costado leer, creo que he escogido de los libros más complicados para no perder el hábito.
'Los inocentes' es una novela (o una novela de novelas) escrita por Hermann Broch, que trata en tres períodos (1913, 1923 y 1933) el ascenso del "veneno burgués" encarnado en Hitler como máximo exponente de la técnica, la masa y la anulación del Yo. Pero no es un libro cualquiera: no aparecen grandes nombres en él. Los protagonistas son los inocentes: personajes aburguesados o relacionados con la burguesía cuyo único delito es la indiferencia, es no hacer nada. A lo largo de esos tres períodos, nos adentramos en el mundo de una burguesía venida a menos que está perdida en un ovillo de tradiciones que ya ni entiende ni respeta.
La psique de los personajes es maravillosa. Las contradicciones entre el orgullo, el falso sentido de responsabilidad y la culpa afloran en momentos inesperados (y aún más magistralmente en los esperados). Para muestra, un botón: "Nuestra indiferencia, ¿no señala el comienzo de nuestra caída hacia lo animal? El animal es capaz de lamentarse, pero nunca de ayudar y menos aún de prestarse a dar ayuda. El animal está bajo el yugo de la seriedad que lleva en sí la indiferencia y no puede sonreír. A nosotros el mundo no nos sonríe, el Yo no nos sonríe. Nuestra angustia crece."
Entre estas disquisiciones, aparecen reflexiones más profundas que nos remiten a Heidegger, y también historias de amor y problemas de herencia. En fin, el ocioso ocio de los burgueses que no tienen nada que hacer tras la posguerra. Por supuesto, también aparecen pasajes descriptivos preciosos cercanos al expresionismo, o eso me pareció a mí. Además, cada relato tiene un "marco lírico", una introducción poética que sitúa líricamente al lector y que a mí ha sido lo que más me ha gustado para entender la novela: "¡Oh, fíjate!, nuestro progeso apenas deja huella,/el suelo falla a nuestros pies y en el derrumbe nos arrastra,/y giramos en un torbellino como plumas sin peso".
Comencé a leerlo durante la cuarentena porque me parecía un momento similar, social y políticamente hablando. Con el tiempo, el ascenso de los negacionistas, de los antivacunas y de la extrema derecha, ha confirmado mi intuición. En ese sentido, resulta una lectura edificante y reveladora, que me ha permitido volver la vista a 2020 de otra manera. Desde un punto de vista externo era el momento perfecto y no puedo sino animaros a que leáis la novela (además, la edición de Debolsillo tiene una buena introducción y un ensayo sobre el arte del autor al final que no tiene desperdicio). Sin embargo, la experiencia de lectura ha sido trabajosa; para mí, internamente, no era el libro adecuado. Tampoco voy a decir que sea un libro sencillo de leer, pero me parece que es exactamente lo complejo que debe ser. La visión de totalidad que ofrece a cambio merece la pena ese esfuerzo. Además, esto no ha evitado que tenga subrayado algo en prácticamente todas las páginas.
Le entró sed; se dirigió al grifo para emular al escalador que llega a un manantial y se inclina a beber, tal vez en el hueco de la mano. Pero se dio cuenta de que el grifo no se podía abrir sin una llave especial; el aviso de "No malgasten el agua" le hizo comprender por qué. Se tuvo que agachar y mantener una mano debajo del grifo, en espera de las gotas que caían. Al poner también la otra mano y notar la agradable humedad, le pareció que disfrutaba de un placer injusto, como si lo robara, a pesar de que no había sido él quien, en contra de lo que pedía el letrero, había cerrado el grifo con tan poco cuidado.
'Los inocentes' es una novela (o una novela de novelas) escrita por Hermann Broch, que trata en tres períodos (1913, 1923 y 1933) el ascenso del "veneno burgués" encarnado en Hitler como máximo exponente de la técnica, la masa y la anulación del Yo. Pero no es un libro cualquiera: no aparecen grandes nombres en él. Los protagonistas son los inocentes: personajes aburguesados o relacionados con la burguesía cuyo único delito es la indiferencia, es no hacer nada. A lo largo de esos tres períodos, nos adentramos en el mundo de una burguesía venida a menos que está perdida en un ovillo de tradiciones que ya ni entiende ni respeta.
La psique de los personajes es maravillosa. Las contradicciones entre el orgullo, el falso sentido de responsabilidad y la culpa afloran en momentos inesperados (y aún más magistralmente en los esperados). Para muestra, un botón: "Nuestra indiferencia, ¿no señala el comienzo de nuestra caída hacia lo animal? El animal es capaz de lamentarse, pero nunca de ayudar y menos aún de prestarse a dar ayuda. El animal está bajo el yugo de la seriedad que lleva en sí la indiferencia y no puede sonreír. A nosotros el mundo no nos sonríe, el Yo no nos sonríe. Nuestra angustia crece."
Entre estas disquisiciones, aparecen reflexiones más profundas que nos remiten a Heidegger, y también historias de amor y problemas de herencia. En fin, el ocioso ocio de los burgueses que no tienen nada que hacer tras la posguerra. Por supuesto, también aparecen pasajes descriptivos preciosos cercanos al expresionismo, o eso me pareció a mí. Además, cada relato tiene un "marco lírico", una introducción poética que sitúa líricamente al lector y que a mí ha sido lo que más me ha gustado para entender la novela: "¡Oh, fíjate!, nuestro progeso apenas deja huella,/el suelo falla a nuestros pies y en el derrumbe nos arrastra,/y giramos en un torbellino como plumas sin peso".
Comencé a leerlo durante la cuarentena porque me parecía un momento similar, social y políticamente hablando. Con el tiempo, el ascenso de los negacionistas, de los antivacunas y de la extrema derecha, ha confirmado mi intuición. En ese sentido, resulta una lectura edificante y reveladora, que me ha permitido volver la vista a 2020 de otra manera. Desde un punto de vista externo era el momento perfecto y no puedo sino animaros a que leáis la novela (además, la edición de Debolsillo tiene una buena introducción y un ensayo sobre el arte del autor al final que no tiene desperdicio). Sin embargo, la experiencia de lectura ha sido trabajosa; para mí, internamente, no era el libro adecuado. Tampoco voy a decir que sea un libro sencillo de leer, pero me parece que es exactamente lo complejo que debe ser. La visión de totalidad que ofrece a cambio merece la pena ese esfuerzo. Además, esto no ha evitado que tenga subrayado algo en prácticamente todas las páginas.
Le entró sed; se dirigió al grifo para emular al escalador que llega a un manantial y se inclina a beber, tal vez en el hueco de la mano. Pero se dio cuenta de que el grifo no se podía abrir sin una llave especial; el aviso de "No malgasten el agua" le hizo comprender por qué. Se tuvo que agachar y mantener una mano debajo del grifo, en espera de las gotas que caían. Al poner también la otra mano y notar la agradable humedad, le pareció que disfrutaba de un placer injusto, como si lo robara, a pesar de que no había sido él quien, en contra de lo que pedía el letrero, había cerrado el grifo con tan poco cuidado.
Cuadernos de un mamífero by Erik Satie
4.0
Cuadernos de un mamífero es un libro completo. Y no es completo porque tenga un comienzo y un final –porque no lo tiene–, sino porque nos permite conocer a Satie de muchas maneras, que juntas conforman una panorámica bastante completa de las obras que aquí aparecen. Éstas han sido recopiladas por la directora de la Fundación Erik Satie, Ornella Volta, respetando el título con que aparecían todas ellas en prensa: cuadernos de un mamífero.
Presentado con mimo por Acantilado, tenemos un libro dividido en varias secciones. Una primera parte para no ser leída, constituida por aquellos textos que Satie incluía en las partituras, entre los pentagramas, que por sí mismos pueden ser considerados poemas ajenos a la música. Estos textos son un secreto desvelado, pues Satie no quería que fuesen conocidos por nadie salvo los intérpretes de su música. Debemos suponer, pues, un paralelismo semiótico entre ambos textos, sin llegar a depender ninguno del otro.
Si nos regalamos la oportunidad de leer y releer estos textos mientras suenan las obras en que aparecen, veremos que hay mucho de éstas en ellos. Podríamos ser perfectos legos como instrumentistas, pero ahora seríamos capaces de penetrar mejor en el sentido que Satie inspiraba en sus piezas. Adquirimos con esta lectura un conocimiento mucho más íntimo de su obra, más directo, como el que suponía Satie necesario entre un compositor y sus intérpretes.
La segunda parte del libro consiste en un único texto pensado para ser declamado, posiblemente por un narrador en un teatro de sombras. Una vez más, poder evocar con mayor claridad lo que Satie quiso hacer ver con Uspud, respetando como siempre la autonomía entre los diferentes lenguajes. La tercera parte, para interpretar, también se compone del texto de la obra El engaño de Medusa. Una experiencia de lectura extraña e incómoda que nos suena a todo y a la vez a nada. Reconocemos en ella fragmentos que prefiguran el surrealismo, el dadaísmo e incluso el teatro del absurdo.
La quinta y última parte es para ser cantada. Recopila el texto de dos obritas de teatro musical: unos poemas de amor irónicos –como siempre en Satie– y un tríptico que homenajea a Sócrates, o más bien a Platón, o más bien la larguísima distancia que nos separa de ellos. Esta segunda obra resulta fascinante: anticipando la técnica del collage, Satie es capaz de recomponer fragmentos de tres diálogos de Platón para ofrecernos un retablo de Sócrates, como si del fallido santo Uspud se tratara. No altera una sola palabra de la edición que utiliza y, por supuesto, esto también tiene su ironía. Pero no pretendo desvelarla.
Las dos partes centrales probablemente sean las más áridas para el lector, especialmente si no nos permitimos el tiempo necesario para buscar grabaciones o representaciones de las obras. Después de la lectura íntima y calmada de la parte para no ser leída, y justo antes de un gran final como son los textos para ser cantados. Afortunadamente, el libro no acaba aquí.
Junto con estas cinco partes, tenemos una breve pero maravillosa introducción escrita por la editora, Ornella Volta, que nos explica qué importancia tiene este libro. Y al final de los textos de Satie –y compañía– tenemos un pantagruélico aparato crítico, a veces con demasiadas menudencias, pero siempre certero y útil. Nos ayuda a ubicar las obras, nos indica qué partes de los textos son relevantes durante la escucha, los cambios que han sufrido las unos y otras y, sobre todo, su contexto: cómo estos escritos nos permiten, tanto o más que sus obras musicales, conocer su entorno, sus chistes, sus amistades y enemistades con otros compositores… Durante las casi 200 páginas, descubrimos que Erik Satie no daba puntada sin hilo, incluso en sus textos más exigentes.
Por si todo esto fuera poco, terminamos este tesoro de libro con una recapitulación de los sucesos relevantes de la vida de Satie ¡comentados por el propio Satie! En fin, como dijimos al principio: un libro completo. Literatura, música, historia y filosofía. Todo un plexo de relaciones entre nosotros como lectores, como oyentes, como espectadores, como intérpretes y como estudiosos de Satie.
No me malinterpretéis: no necesitamos ser todo esto para leerlo; antes bien, si nos esforzamos por disfrutar genuinamente de todas las posibilidades que nos ofrece su lectura, este libro nos enseña a serlo. Incluso, si hay algún lector con un poco más de imaginación que yo, puede que sea capaz de meterse, durante unas cuantas horas, en la cabeza de Satie.
Presentado con mimo por Acantilado, tenemos un libro dividido en varias secciones. Una primera parte para no ser leída, constituida por aquellos textos que Satie incluía en las partituras, entre los pentagramas, que por sí mismos pueden ser considerados poemas ajenos a la música. Estos textos son un secreto desvelado, pues Satie no quería que fuesen conocidos por nadie salvo los intérpretes de su música. Debemos suponer, pues, un paralelismo semiótico entre ambos textos, sin llegar a depender ninguno del otro.
Si nos regalamos la oportunidad de leer y releer estos textos mientras suenan las obras en que aparecen, veremos que hay mucho de éstas en ellos. Podríamos ser perfectos legos como instrumentistas, pero ahora seríamos capaces de penetrar mejor en el sentido que Satie inspiraba en sus piezas. Adquirimos con esta lectura un conocimiento mucho más íntimo de su obra, más directo, como el que suponía Satie necesario entre un compositor y sus intérpretes.
La segunda parte del libro consiste en un único texto pensado para ser declamado, posiblemente por un narrador en un teatro de sombras. Una vez más, poder evocar con mayor claridad lo que Satie quiso hacer ver con Uspud, respetando como siempre la autonomía entre los diferentes lenguajes. La tercera parte, para interpretar, también se compone del texto de la obra El engaño de Medusa. Una experiencia de lectura extraña e incómoda que nos suena a todo y a la vez a nada. Reconocemos en ella fragmentos que prefiguran el surrealismo, el dadaísmo e incluso el teatro del absurdo.
La quinta y última parte es para ser cantada. Recopila el texto de dos obritas de teatro musical: unos poemas de amor irónicos –como siempre en Satie– y un tríptico que homenajea a Sócrates, o más bien a Platón, o más bien la larguísima distancia que nos separa de ellos. Esta segunda obra resulta fascinante: anticipando la técnica del collage, Satie es capaz de recomponer fragmentos de tres diálogos de Platón para ofrecernos un retablo de Sócrates, como si del fallido santo Uspud se tratara. No altera una sola palabra de la edición que utiliza y, por supuesto, esto también tiene su ironía. Pero no pretendo desvelarla.
Las dos partes centrales probablemente sean las más áridas para el lector, especialmente si no nos permitimos el tiempo necesario para buscar grabaciones o representaciones de las obras. Después de la lectura íntima y calmada de la parte para no ser leída, y justo antes de un gran final como son los textos para ser cantados. Afortunadamente, el libro no acaba aquí.
Junto con estas cinco partes, tenemos una breve pero maravillosa introducción escrita por la editora, Ornella Volta, que nos explica qué importancia tiene este libro. Y al final de los textos de Satie –y compañía– tenemos un pantagruélico aparato crítico, a veces con demasiadas menudencias, pero siempre certero y útil. Nos ayuda a ubicar las obras, nos indica qué partes de los textos son relevantes durante la escucha, los cambios que han sufrido las unos y otras y, sobre todo, su contexto: cómo estos escritos nos permiten, tanto o más que sus obras musicales, conocer su entorno, sus chistes, sus amistades y enemistades con otros compositores… Durante las casi 200 páginas, descubrimos que Erik Satie no daba puntada sin hilo, incluso en sus textos más exigentes.
Por si todo esto fuera poco, terminamos este tesoro de libro con una recapitulación de los sucesos relevantes de la vida de Satie ¡comentados por el propio Satie! En fin, como dijimos al principio: un libro completo. Literatura, música, historia y filosofía. Todo un plexo de relaciones entre nosotros como lectores, como oyentes, como espectadores, como intérpretes y como estudiosos de Satie.
No me malinterpretéis: no necesitamos ser todo esto para leerlo; antes bien, si nos esforzamos por disfrutar genuinamente de todas las posibilidades que nos ofrece su lectura, este libro nos enseña a serlo. Incluso, si hay algún lector con un poco más de imaginación que yo, puede que sea capaz de meterse, durante unas cuantas horas, en la cabeza de Satie.
Sir Gawain y el caballero verde by Unknown
5.0
Quería empezar este año releyendo este clásico que, junto al Lazarillo, fue el que me introdujo de verdad en la lectura en 3º de la ESO. Me gustó mucho entonces, pero evidentemente no sabía a ciencia cierta por qué. La relectura me ha permitido descubrirlo, animada por el tráiler de The Green Knight que está produciendo A24..
La historia del libro es bastante simple o, por lo menos, conocida: una prueba o desafío a un caballero de la corte de Arturo, sir Gawain, que ejemplifica a lo largo de su historia las cinco virtudes de un caballero: liberalidad, bondad, castidad, cortesía y, sobre todo, piedad, según el poema. Lo mítico del desafío final y la cotidianidad de estas pruebas contrastan y ofrecen una serie de paralelismos muy interesantes: los tres cortes contrastan con las tres pruebas a las que es sometido en el castillo. Pero aún más, esas tres pruebas son paralelas literaria y temporalmente con las escenas de caza: primero la inocencia de la cierva, después la ferocidad del jabalí y, por último, la astucia del zorro.
Lo que más me ha sorprendido es la traducción, sin haber leído el original, claro. Pero mantener en un poema, pese al trasvase a la prosa, ciertas cadencias, ritmos y figuras es un gran mérito. El poema entronca con la tradición del poema aliterativo, del que tenemos sendos ejemplos en el libro a pesar del tiempo y la distancia entre los idiomas:
En fin, es una lectura corta, ligera y enormemente bella. Las descricpiones (especialmente las de la caza y el invierno, como bien apunta Luis Alberto de Cuenca en la introducción) son maravillosas y sugerentes, así como se trata el tema del amor cortés y sus límites. Una gran lectura que me ha hecho querer conocer más sobre el Ciclo Artúrico.
La historia del libro es bastante simple o, por lo menos, conocida: una prueba o desafío a un caballero de la corte de Arturo, sir Gawain, que ejemplifica a lo largo de su historia las cinco virtudes de un caballero: liberalidad, bondad, castidad, cortesía y, sobre todo, piedad, según el poema. Lo mítico del desafío final y la cotidianidad de estas pruebas contrastan y ofrecen una serie de paralelismos muy interesantes: los tres cortes contrastan con las tres pruebas a las que es sometido en el castillo. Pero aún más, esas tres pruebas son paralelas literaria y temporalmente con las escenas de caza: primero la inocencia de la cierva, después la ferocidad del jabalí y, por último, la astucia del zorro.
Spoiler
Será el zorro, la astucia, la promesa de salir con vida del lance final lo que hará que Gawain cometa una falta en esas virtudes. Una falta, sin embargo, excusable, tanto por el Caballero de Verde como por el propio Arturo y su corte, que a raíz de ella comenzará a utilizar el cinto verde (la prueba de su falta) como distintivo.Lo que más me ha sorprendido es la traducción, sin haber leído el original, claro. Pero mantener en un poema, pese al trasvase a la prosa, ciertas cadencias, ritmos y figuras es un gran mérito. El poema entronca con la tradición del poema aliterativo, del que tenemos sendos ejemplos en el libro a pesar del tiempo y la distancia entre los idiomas:
La sangre brotó del cuerpo a borbtones, brillante sobre el verde.
[...]gozando lejos, por bosques y brezales, en pos de las ciervas estériles.
Cubrieron luego sus pies con calzado de acero, le envolvieron las piernas con grebas arrogantes, completadas con bruñidas y relucientes rodilleras de dorada charnela; después le pusieron bellos quijotes, bien sujetos con correas, que cubrieron hábilmente sus muslos musculosos.
En fin, es una lectura corta, ligera y enormemente bella. Las descricpiones (especialmente las de la caza y el invierno, como bien apunta Luis Alberto de Cuenca en la introducción) son maravillosas y sugerentes, así como se trata el tema del amor cortés y sus límites. Una gran lectura que me ha hecho querer conocer más sobre el Ciclo Artúrico.
El pozo de la ascensión by Brandon Sanderson
3.0
Me ha gustado bastante más que el primero, El Imperio Final. Evidentemente, los arquetipos demasiado visibles que noté en el primer libro quedaron agotados, así que la historia de los personajes se desarrolla con mucha más individualidad y creatividad. Es más, los propios personajes son conscientes de que esa función arquetípica se ha acabado, y no pocos pasan por fuertes crisis de identidad: su vida deja de ser una función, y ahora les toca enfrentarse a qué quieren ser. Esto también se nota en un diálogo escrito de una forma muchísimo más natural y fluida.
En este sentido, el conflicto de identidad me sigue pareciendo enfocado de una manera un poco juvenil, pero no por ello poco realista. De hecho, esa distancia de la que me quejé en mi reseña de El Imperio Final aquí se ve muy atenuada. La trama y los temas se vuelven más complejos y densos. Adquieren otros desarrollos. Para alguien tal vez pueda haber mucho politiqueo y poca acción; en mi caso, ha sido la medida justa. Y a quien esté luchando por seguir porque se aburre con la estrategia política: continúa, porque las 200 últimas páginas merecerán la pena.
Todo lo presentado en el primer volumen, aquí es llevado hasta el extremo, hasta el límite, y el autor se propone hacernos reflexionar sobre ello: la distancia entre ética y política, el problema del egoísmo, o incluso hasta qué punto el uso del sistema de magias es lícito toda vez que incide en el mundo que rodea a nuestros protagonistas. También se ve expandido el universo literario, el lore, el Cosmere en definitiva: nuevos personajes, reinos, regiones... tratados un poco por encima, eso sí. Pero en esta novela todo es un poco más rico.
Temas o problemas filosóficos planteados de una forma un tanto general, pero que ya es responsabilidad del lector llevarlos más allá. Tal vez no sea lo más interesante del libro, menos si tenemos en cuenta otros motivos pseudofilosóficos que nos arrastran al coaching, con el que en principio no tengo ningún problema (sobre gustos no hay nada escrito), pero sí me parecen resoluciones pobres a ciertos conflictos, en comparación con cómo se resuelven otros. Pero me ha llamado mucho la atención.
Sin duda, lo que más me ha llamado la atención ha sido sobre el giro del mito del héroe y la religión en general. Un cuestionamiento sutil a veces y otras un poco burdo, que culmina al final de la trama pero que está presente, poco a poco, en toda la novela. Una lectura bastante disfrutable.
En este sentido, el conflicto de identidad me sigue pareciendo enfocado de una manera un poco juvenil, pero no por ello poco realista. De hecho, esa distancia de la que me quejé en mi reseña de El Imperio Final aquí se ve muy atenuada. La trama y los temas se vuelven más complejos y densos. Adquieren otros desarrollos. Para alguien tal vez pueda haber mucho politiqueo y poca acción; en mi caso, ha sido la medida justa. Y a quien esté luchando por seguir porque se aburre con la estrategia política: continúa, porque las 200 últimas páginas merecerán la pena.
Todo lo presentado en el primer volumen, aquí es llevado hasta el extremo, hasta el límite, y el autor se propone hacernos reflexionar sobre ello: la distancia entre ética y política, el problema del egoísmo, o incluso hasta qué punto el uso del sistema de magias es lícito toda vez que incide en el mundo que rodea a nuestros protagonistas. También se ve expandido el universo literario, el lore, el Cosmere en definitiva: nuevos personajes, reinos, regiones... tratados un poco por encima, eso sí. Pero en esta novela todo es un poco más rico.
Temas o problemas filosóficos planteados de una forma un tanto general, pero que ya es responsabilidad del lector llevarlos más allá. Tal vez no sea lo más interesante del libro, menos si tenemos en cuenta otros motivos pseudofilosóficos que nos arrastran al coaching, con el que en principio no tengo ningún problema (sobre gustos no hay nada escrito), pero sí me parecen resoluciones pobres a ciertos conflictos, en comparación con cómo se resuelven otros. Pero me ha llamado mucho la atención.
Sin duda, lo que más me ha llamado la atención ha sido sobre el giro del mito del héroe y la religión en general. Un cuestionamiento sutil a veces y otras un poco burdo, que culmina al final de la trama pero que está presente, poco a poco, en toda la novela. Una lectura bastante disfrutable.
El nombre del viento by Patrick Rothfuss
4.0
Un libro preciosamente escrito (y traducido). La historia es tremendamente introductoria, y el pausado ritmo y no escatimar en detalles me han recordado mucho a lo mejor de El señor de los anillos y la lenta construcción de la épica.
Mientras Rothfuss hace un maravilloso uso de la narración en primera persona y del falso narrador, desde ese mismo momento está haciendo una petición de principio para el lector: insiste en la oralidad y en el sonido porque se trata de un relato, de cuentos de hadas o de viejas. Insiste, por tanto, en las sensaciones, y las descripciones son mucho más atmosféricas que proljias. Los elementos que aparecen la mayor parte de las veces remiten a esta sabiduría popular: refranes, tabernas, dragones... que se presentan entre la normalidad y la fascinación, como ocurre en El hobbit y que nos recuerda a un pasado que de repente no se hace nada lejano. Me ha sorprendido mucho el papel de la música en general y del sonido en particular en un medio que es fundamentalmente visual:
A pesar de ser Kvothe, el protagonista, el mítico pesao que te toca Wonderwall y después una más complicada, Nothing Else Matters o algo así, en realidad el sonido es muy importante para la atmósfera. Se agradece mucho leer algo tan sonoro en lugar de tan descriptivo que, de nuevo, nos acerca a la oralidad fingida de esta novela.
Esta genial inmersión en la historia y en el mundo tiene sus contras, para quien sea un apasionado del lore o el worldbuilding. Al menos en esta primera entrega, no hay mucho de ambas cosas. Las cosas que hay, se dan por sentadas, y pocas veces se explican de manera satisfactoria, en parte para mantener el propio halo de misterio no de la fantasía, donde todo encaja, sino de la oralidad, donde todo se diluye en lo asombroso (en parte, también, para reírse de la incompetencia de los supuestos expertos que encuentra Kvothe en su camino).
En la fantasía no se puede tener todo. Un libro tan rico en inmersión tiene que elegir entre recortar en unas cosas o en otras; en comparación con Nacidos de la bruma, por ejemplo, tenemos aquí a personajes más potentes a cambio de un mundo que se percibe profundo pero que aún no conocemos. El precio a pagar es, sin embargo, el de una novela ágil, ligera y, sin embargo, muy bien escrita, con un ritmo tenaz y muy bien construida. Una novela en la que pasan muchas cosas y, sin embargo, ninguna de ellas resulta tan vital, según el propio Kvothe, para la trama. El mérito está ahí: en mostrarnos lo cotidiano, cómo limpia ahora la taberna, cómo se aburre luego en clase, y que eso nos resulte interesante, que nos haga querer avanzar junto al protagonista, aunque cueste soportarlo en varias ocasiones (tal vez el imán de Kvothe consista, para Rothfuss, en saber que es insoportable y carismático, y aprovecharlo cuando es necesario). Lo he pasado muy bien leyéndolo.
Mientras Rothfuss hace un maravilloso uso de la narración en primera persona y del falso narrador, desde ese mismo momento está haciendo una petición de principio para el lector: insiste en la oralidad y en el sonido porque se trata de un relato, de cuentos de hadas o de viejas. Insiste, por tanto, en las sensaciones, y las descripciones son mucho más atmosféricas que proljias. Los elementos que aparecen la mayor parte de las veces remiten a esta sabiduría popular: refranes, tabernas, dragones... que se presentan entre la normalidad y la fascinación, como ocurre en El hobbit y que nos recuerda a un pasado que de repente no se hace nada lejano. Me ha sorprendido mucho el papel de la música en general y del sonido en particular en un medio que es fundamentalmente visual:
La música es una amante orgullosa y tempreamental. Si le dedicas el tiempo y la atención que se merece, es toda tuya. Pero si la desairas, llegará un día en que la llamarás y ella no contestará.
A pesar de ser Kvothe, el protagonista, el mítico pesao que te toca Wonderwall y después una más complicada, Nothing Else Matters o algo así, en realidad el sonido es muy importante para la atmósfera. Se agradece mucho leer algo tan sonoro en lugar de tan descriptivo que, de nuevo, nos acerca a la oralidad fingida de esta novela.
Esta genial inmersión en la historia y en el mundo tiene sus contras, para quien sea un apasionado del lore o el worldbuilding. Al menos en esta primera entrega, no hay mucho de ambas cosas. Las cosas que hay, se dan por sentadas, y pocas veces se explican de manera satisfactoria, en parte para mantener el propio halo de misterio no de la fantasía, donde todo encaja, sino de la oralidad, donde todo se diluye en lo asombroso (en parte, también, para reírse de la incompetencia de los supuestos expertos que encuentra Kvothe en su camino).
En la fantasía no se puede tener todo. Un libro tan rico en inmersión tiene que elegir entre recortar en unas cosas o en otras; en comparación con Nacidos de la bruma, por ejemplo, tenemos aquí a personajes más potentes a cambio de un mundo que se percibe profundo pero que aún no conocemos. El precio a pagar es, sin embargo, el de una novela ágil, ligera y, sin embargo, muy bien escrita, con un ritmo tenaz y muy bien construida. Una novela en la que pasan muchas cosas y, sin embargo, ninguna de ellas resulta tan vital, según el propio Kvothe, para la trama. El mérito está ahí: en mostrarnos lo cotidiano, cómo limpia ahora la taberna, cómo se aburre luego en clase, y que eso nos resulte interesante, que nos haga querer avanzar junto al protagonista, aunque cueste soportarlo en varias ocasiones (tal vez el imán de Kvothe consista, para Rothfuss, en saber que es insoportable y carismático, y aprovecharlo cuando es necesario). Lo he pasado muy bien leyéndolo.
El temor de un hombre sabio by Patrick Rothfuss
3.0
Otro libro, como parece que nos ha acostumbrado Rothfuss, asombrosamente bien escrito, sobre todo los Interludios o partes en tercera persona. Es en esos escasos capítulos cuando podemos ver la auténtica prosa de Rothfuss, sin estar permeada por la visión y la propia manera de hablar de Kvothe, que a veces se me antoja demasiado cercana para el tono heroico que atraviesa toda la saga. Las referencias musicales, sonoras y las descripciones cada vez más sinestésicas son maravillosas, porque nos introducen un doble elemento: por un lado, nuestra imaginación; por el otro, la cada vez mayor sensibilidad de Kvothe gracias al entrenamiento de su "mente dormida".
A diferencia del primer libro, que me pareció bastante equilibrado, a este le sobran varios cientos de páginas. La primera mitad del libro se parece demasiado al primer libro, y no parece avanzar demasiado. La segunda mitad, a pesar de ampliar los Cuatro Rincones geográfica, cultural e históricamente, acaba pareciendo un desvío del protagonista. Aunque puedo entender los motivos (esta no es nuestra historia, sino la de Kvothe, que además sigue un propósito muy claro para Bast, que es animarlo a recuperar la confianza en sí mismo), es extremadamente larga para concluir en dos únicas cosas: Kvothe sabe pelear y sabe follar. El aprendizaje es un momento importante, pero no sé si está tratado de la manera adecuada, lleno de anécdotas y rencillas que, cuando tienen un tinte de humor, son ligeras; cuando no, intrascendentes.
Al final de la historia, todo parece seguir como estaba:. No ha cambiado nada. Es más, tenemos mucho más interrogantes que al comienzo del libro, pues los anteriores no se resuelven. ¿Cómo no va a tardar el autor en escribir todas estas respuestas en un volumen de un tamaño razonable? A veces se pierde en minucias, que de cotidianas y agradables pasan a ligeras y sosas.
Lo único que he detestado del libro es la parte de y toda sección que tenga que ver con mujeres en general. En el primero se deja entrever lo que en el segundo es ya descarado, cuando Kvothe define a la mujer como un instrumento que hay que aprender a tocar adecuadamente, lavándose las manos con un "el que quiera entender que entienda". Igual que hay veces que puedo ver la sátira que hay en el personaje principal, asombrosamente perfecto, en estas secciones tan íntimas me cuesta horrores separar el pensamiento del autor y el del personaje, y no creo que pueda hacerse. La mayoría de mujeres son personajes planos, cuya única función es apoyar al protagonista (y la mayor parte de estos apoyos son sensuales, sexuales o emocionales, con escasas excepciones; no leemos la cotidianidad que suele acompañar a otros amigos de Kvothe). Es una pena y son momentos siempre incómodos y molestos, aunque tengo entendido que La música del silencio enmienda este error en parte.
A diferencia del primer libro, que me pareció bastante equilibrado, a este le sobran varios cientos de páginas. La primera mitad del libro
Spoiler
(hasta que Kvothe se marcha de la Universidad)Al final de la historia, todo parece seguir como estaba:
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en la Universidad, sin haber avanzado nada apenas en nominación, en conocimiento de los Chandrian, en la nueva investigación sobre los Amyr...Lo único que he detestado del libro es la parte de
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Felurian
Los renglones torcidos de Dios by Torcuato Luca de Tena
4.0
Un libro duro, ambiguo y confuso en el que se entremezcla la descripción de la realidad de los psiquiátricos con una severa denuncia por parte del narrador, y extendida a multitud de personajes entramados en relaciones complejas.
Tal vez lo que más he disfrutado de esta lectura sean los personajes secundarios. Todos los personajes están muy bien construidos e individualizados, pero los secundarios, entre la caricatura grotesca y una descripción acertada, brillan constantemente, pues aparecen sólo en los momentos más dramáticos; los episodios más oscuros de sus tratamientos, así como el final de éstos en algunos casos. Los personajes principales están muy bien construidos, pero el acercamiento del narrador a través de los ojos de Alice Gould hace que los veamos en su cotidianidad, quitando en parte ese peso dramático, por un lado, pero permitiendo ver los entresijos diarios del psiquiátrico.
Es un elenco muy humano, que a veces simplifica al personaje, pero nunca a la persona, cuyas historias vamos descubriendo al pasar las páginas. Esto nos permite situarnos desde fuera del manicomio a la hora de considerar a los internos, recomendación que se le hace múltiples veces a Alice en el transcurso de su investigación, para que no se deje llevar por la compasión y mantuviera el rigor en ella. Así, los conflictos que afloran entre secundarios y principales, sean por amor, por cuestiones de clase o administrativas de La Fuentecilla, siempre parecen mucho más profundos de lo que la narración de éste sugiere. Siempre remite hacia atrás o hacia adelante, haciendo que las páginas cobren mucha más profundidad y autonomía.
La novela está maravillosamente bien escrita. El estilo casi periodístico de la narración (descripciones someras, hechos minuciosos y aislamiento de detalles aparentemente irrelevantes para su utilización posterior) conjuga muy bien con la trama de novela negra (fusión que, por otra parte, es común ver en novelas de detectives). El giro novedoso es que el narrador nos siembre la duda no sobre la investigación en curso, sino sobre los fundamentos de la investigación y la realidad en que se ve envuelta la protagonista. A veces quizá resulta demasiado evidente el susurro que dice, pero eso no quita que la lectura sea sumamente disfrutable y escale en tensión y, a pesar de ciertas pistas, dudemos hasta la última página del libro.
Tal vez lo que más he disfrutado de esta lectura sean los personajes secundarios. Todos los personajes están muy bien construidos e individualizados, pero los secundarios, entre la caricatura grotesca y una descripción acertada, brillan constantemente, pues aparecen sólo en los momentos más dramáticos; los episodios más oscuros de sus tratamientos, así como el final de éstos en algunos casos. Los personajes principales están muy bien construidos, pero el acercamiento del narrador a través de los ojos de Alice Gould hace que los veamos en su cotidianidad, quitando en parte ese peso dramático, por un lado, pero permitiendo ver los entresijos diarios del psiquiátrico.
Es un elenco muy humano, que a veces simplifica al personaje, pero nunca a la persona, cuyas historias vamos descubriendo al pasar las páginas. Esto nos permite situarnos desde fuera del manicomio a la hora de considerar a los internos, recomendación que se le hace múltiples veces a Alice en el transcurso de su investigación, para que no se deje llevar por la compasión y mantuviera el rigor en ella. Así, los conflictos que afloran entre secundarios y principales, sean por amor, por cuestiones de clase o administrativas de La Fuentecilla, siempre parecen mucho más profundos de lo que la narración de éste sugiere. Siempre remite hacia atrás o hacia adelante, haciendo que las páginas cobren mucha más profundidad y autonomía.
La novela está maravillosamente bien escrita. El estilo casi periodístico de la narración (descripciones someras, hechos minuciosos y aislamiento de detalles aparentemente irrelevantes para su utilización posterior) conjuga muy bien con la trama de novela negra (fusión que, por otra parte, es común ver en novelas de detectives). El giro novedoso es que el narrador nos siembre la duda no sobre la investigación en curso, sino sobre los fundamentos de la investigación y la realidad en que se ve envuelta la protagonista. A veces quizá resulta demasiado evidente el susurro que dice
Spoiler
está loca
Aleaciуn de ley by Brandon Sanderson
3.0
¡Qué bien le sienta a Sanderson el worldbuilding previamente hecho!
La primera trilogía de Nacidos de la Bruma es interesante y veloz, pero a veces me parecía plana en cuanto a personajes y lore. ¡Menuda sorpresa! Sólo ha sido a la luz del primer libro de la segunda parte de esta saga que he visto que Sanderson podía escribir una trama ligera en que mezclaba la novela negra con su sistema de magias en un mundo dinámico, por el que pasa el tiempo y cambian los protagonistas.
Claro que los personajes eran casi hieráticos, planos, aburridos, con una complejidad mínima y con unos conflictos internos casi cándidos. Crisis de identidad, la sensación de cuál es su sitio en la historia... ¡Porque son parte de la leyenda! En este libro vemos cómo la personalidad de Vin, Elen, Sazed o Fantasma debía ser en parte contradictoria y en parte férrea, como si caminasen hacia su destino; en el plan de Sanderson, ellos son el material del que se forjan las historias y leyendas. Sólo el Lord Legislador, a quien no se menciona, se vuelve cada vez más complejo en la primera trilogía, porque era el único que había tomado el poder del Pozo y, por tanto, el único que sabía lo que iba a pasar, el único que tomó decisiones cada vez más complicadas y sólo pudo huir hacia delante. El resto de personajes son héroes, mitos, que aquí aparecen como referencias cristalizadas, juramentos, insultos... Inserto en un mundo más dinámico, con personajes más carismáticos y una trama política, detectivesca, pero que aporta algo de viento fresco a una alta fantasía tal vez demasiado clásica.
Eso no quiere decir que este libro sea mangífico. Es entretenido e interesante, desde luego. Pero se construye, igualmente, sobre clichés: un detective viudo y retirado, un antiguo compañero insolente que se las apaña para hacerle volver, una chica inocente que resulta ser de utilidad (!!!) y, por supuesto, un misterio que nadie más que él, Waxillium Ladrian, es capaz de resolver. La trama, sin embargo, está bastante bien construida, y las ampliaciones que hace de Scadrial tras la intervención de Armonía son muy interesantes. Amplía y a la vez delimita mejor el sistema de magias.
Es una lectura ligera y entretenida para quienes han leído la primera trilogía; a quien le interese el lore, le gustará continuar con la serie.
La primera trilogía de Nacidos de la Bruma es interesante y veloz, pero a veces me parecía plana en cuanto a personajes y lore. ¡Menuda sorpresa! Sólo ha sido a la luz del primer libro de la segunda parte de esta saga que he visto que Sanderson podía escribir una trama ligera en que mezclaba la novela negra con su sistema de magias en un mundo dinámico, por el que pasa el tiempo y cambian los protagonistas.
Claro que los personajes eran casi hieráticos, planos, aburridos, con una complejidad mínima y con unos conflictos internos casi cándidos. Crisis de identidad, la sensación de cuál es su sitio en la historia... ¡Porque son parte de la leyenda! En este libro vemos cómo la personalidad de Vin, Elen, Sazed o Fantasma debía ser en parte contradictoria y en parte férrea, como si caminasen hacia su destino; en el plan de Sanderson, ellos son el material del que se forjan las historias y leyendas. Sólo el Lord Legislador, a quien no se menciona, se vuelve cada vez más complejo en la primera trilogía, porque era el único que había tomado el poder del Pozo y, por tanto, el único que sabía lo que iba a pasar, el único que tomó decisiones cada vez más complicadas y sólo pudo huir hacia delante. El resto de personajes son héroes, mitos, que aquí aparecen como referencias cristalizadas, juramentos, insultos... Inserto en un mundo más dinámico, con personajes más carismáticos y una trama política, detectivesca, pero que aporta algo de viento fresco a una alta fantasía tal vez demasiado clásica.
Eso no quiere decir que este libro sea mangífico. Es entretenido e interesante, desde luego. Pero se construye, igualmente, sobre clichés: un detective viudo y retirado, un antiguo compañero insolente que se las apaña para hacerle volver, una chica inocente que resulta ser de utilidad (!!!) y, por supuesto, un misterio que nadie más que él, Waxillium Ladrian, es capaz de resolver. La trama, sin embargo, está bastante bien construida, y las ampliaciones que hace de Scadrial tras la intervención de Armonía son muy interesantes. Amplía y a la vez delimita mejor el sistema de magias.
Es una lectura ligera y entretenida para quienes han leído la primera trilogía; a quien le interese el lore, le gustará continuar con la serie.