A claustrophobic portrayal of Batman and his greatest villains' inner psyches in the most jarring and off-kilter fashion possible thanks to Dave McKean's haunting art. A book whose images and stories will stay with you long after it's over.

Leí esta obra para una clase pero no dejo de pensar en ella y por eso le hago una reseña tardía.

Si bien el gótico es catalogado como un estilo artístico medieval, posteriormente sirvió de inspiración para realización de obras que trataban de transmitir esa "estética" de manera de literaria.
Arkham Asylum, se podría decir, que se inspira de las características de estos escritos realizados a lo largo de los siglos y regresa a la forma visual.

Desde las ilustraciones, la tipografía y la atmósfera, hasta la propia historia son reflejo de lo la literatura gótica puede lograr.


Super recomendable :)
challenging dark mysterious medium-paced
Plot or Character Driven: A mix
Strong character development: Yes

Basically, it's post-modern interpretation of Batman. The whole thing reminds me of Mark Z. Danielewski's House of Leaves. Leave it to Grant Morrison to try to take an opportunity to write an "intellectual" story

Still... it is full of macabre and creepy psychological stuff. It is yet,, another one of those important Batman stories that add to the enormous mythology of the dark knight.

3.5 stars
dark mysterious tense fast-paced
Plot or Character Driven: Character
Strong character development: Complicated
Loveable characters: Complicated
Diverse cast of characters: No
Flaws of characters a main focus: Yes

I'm relatively new to comics, and this is the first Batman comic I've read. I have seen some Dark Night movies, but that's about it. I love Dave McKean's art, so I picked this up. It's trippy at times, and a bit confusing. I enjoyed the emotional aspect a lot, and how the art really portrays what's going on in the characters' heads. I probably would have got more out of it if I knew more about the Batman universe. Overall, enjoyable enough. Maybe I'll read it again down the road after reading more Batman.

Loved the art style. Wow, this was certainly different and not what I expected, the plot was incredibly dark which I really enjoyed. I liked the different story regarding both batman and Arkham himself, the plot was very intense and i sometimes found myself lost but that would be the only negative aspect on my part.
dark mysterious tense fast-paced

Mirad, no sé qué coño ha fumado Morrison para crear esta maravilla, pero quiero un poco.

Por supuesto que una obra así no podía salir de una mente sensata. Morrison es, o por lo menos era, un adicto a las drogas y a pincharse los párpados con palillos, y madre mía, cuánto se nota aquí. El tomo durará unas trescientas páginas, pero es que muchas de ellas son el guion casi cinematográfico completo de la obra. Es una lástima porque justo ahí es donde la mente de Morrison se desborda. Mientras que McKean interpreta un poco como le da la puta gana las indicaciones del guionista, este crea un complejo entramado de historias paralelas y simbolismo jungiano, freudiano, egipcio, cabalístico, cristiano y crowleyiano. En la quinta de Alan Moore, vaya.

La voluntad por interpretar al personaje de Batman como un pobre reprimido sexual acosado por los traumas de su infancia y, por supuesto, de su presente, es una auténtica maravilla en sí misma. Conceptualmente, ver a un Batman y Joker casi invertidos en un día 1 de abril resulta catártico: donde antes el Hombre Murciélago repartía justicia a golpes, aquí debe enfrentarse a sus temores y aprender las enseñanzas de los pacientes de Arkham Asylum. Me gusta cómo todos desafían una faceta suya, sea su sexualidad (con ese Clayface de alegoría del SIDA o el propio Joker), su demonio interior (Croc) o las partes más oscuras de sí mismo. Es interesantísimo cómo Morrison termina configurando simbólicamente al final de la historia al Batman de JLA. Y bueno, hay para rato con la simbología, porque me cuesta pensar un solo panel que no guarde un mínimo de cincuenta significados e interpretaciones distintas.

Sinceramente, si esta reseña suena escueta y superficial es porque lo es. No es posible hablar de una obra tan influyente (en serio, ¿cómo un cómic tan de nicho ha logrado amasar tanta popularidad?) y de semejante calibre sin dedicarle, mínimo, varios artículos científicos. Por ello, prefiero centrarme en lo que más me ha gustado y lo que menos. Ya he hablado de lo bien que funciona la simbología, en ocasiones especialmente escondida, y de cómo el guion resulta brillante en su articulación psicológica de todos los personajes (especialmente Batman y el Joker); sin embargo, todavía no he hablado del dibujo. Hay una razón: adoro el trabajo realizado aquí por McKean al mismo tiempo que lo aborrezco.

Por una parte, es un estilo que mezcla fotografía, escultura, impresionismo, surrealismo, hiperrealismo y, bueno, una buena cantidad de ismos más. En ese sentido, es una obra fascinante que, la mires por donde la mires, tiene un estilo lúgubre, misterioso, onírico y tremendamente atrayente. Está claro que el dibujante ha hecho un trabajo impresionante con todas y cada una de las páginas de este cómic, superponiendo paneles sobre fondos a modo de ilustración e implementando el simbolismo de formas sutiles. Su narración en imágenes, aunque confusa, es una prueba más de su talento. Por otra parte... joder, es que McKean se ha pasado el guion de Morrison por el forro en más de una y dos ocasiones. El guion completo del autor es un documento valiosísimo que muestra sus influencias y deseos para con la plasmación de sus ideas sobre el producto final. McKean, aunque adapta muy bien todo el ambiente tétrico y claustrofóbico que permea a todo el guion de Morrison, interpreta libremente muchos conceptos. Siento que, a causa de esta interpretación, se pierde muchísima simbología (en numerosas ocasionse por ser indistinguible en el dibujo) y la parte más emocional del guion. No hay paneles para mostrar las emociones de sus personajes salvo en escenas concretas (la del cristal atravesando la mano de Batman es un ejemplo maravilloso de ello) y muchos de los momentos que Morrison describe se suprimen por completo. Al final, el resultado es muy vistoso, pero tengo la sensación de que pierde mucho a nivel simbólico y sentimental. Es lo que tiene la doble autoría.

En general, esta obra es uno de esos golpes de genio en la vida de un autor que ya bastantes golpes se ha metido contra las rayas de coca dispuestas en su mesa. Es una historia hipnótica, de mucho significado y difícil de comprender, pero una vez te haces a ella, resulta fácil absorber toda esa simbología y los propósitos de exploración psicológica de Morrison. La verdad, me habría gustado ver una versión más fiel a su guion original y ver qué habría ganado y qué habría perdido tanto en narración como en dibujo. Sueños imposibles, supongo. Por lo demás, recordaré esta historia como lo que es: uno de esos hitos en el mundo del cómic estadounidense que pocas veces se repiten y un estudio de personajes acojonante.