linorris_'s reviews
88 reviews

Hamnet by Maggie O'Farrell

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dark emotional sad medium-paced
  • Plot- or character-driven? A mix
  • Strong character development? It's complicated
  • Loveable characters? It's complicated
  • Diverse cast of characters? Yes
  • Flaws of characters a main focus? Yes

4.0

jo algo me ha faltado para conectar pero cuando lo he hecho... qué maravilla de libro
La corona de espadas by Robert Jordan

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adventurous dark tense medium-paced
  • Plot- or character-driven? A mix
  • Strong character development? Yes
  • Loveable characters? It's complicated
  • Diverse cast of characters? Yes
  • Flaws of characters a main focus? Yes
Claudio Monteverdi. «Lamento della Ninfa» by Ramón Andrés

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5.0

Ella canta y, a medida que se duele de la ausencia, la música, como un anfiteatro, dispone unas gradas que hacen que todo sea vivido como descenso y se aclimate a la sombra de lo que es declive: esos escalones son cuatro notas que descienden (la-sol-fa-mi), y lo hacen imperturbables treinta y cuatro veces durante su lamento, un tetracordo que repite, a todo humano, que las jornadas son un declinar.

Un libro de Ramón Andrés corto, sencillo y, sobre todo, evocador. Y esto es lo mejor que puedo decir de cualquier libro contemporáneo que reflexiona sobre la tradición, porque es muy difícil repensar y hacer pensar a quien cree que ya la conoce. Cercano tanto al ensayo como a la reseña, nos brinda un hermoso y contradictorio plexo de escenas renacentistas: las ciudades sucias y con cúpulas, el conflicto musical entre la polifonía y la seconda prattica, los numerosos artistas renacentisas que terminan sus días hastiados de la pompa cortesana. En este sentido, me parece muy enriquecedora la visión que sugiere del Renacimiento como un cierto prebarroco, aunque no es nada nuevo. "Lo que había al otro lado del bosquecillo que deja ver Ghirlandaio en los frescos de los Estigmas de San Francisco es el desorden causado por la difícil supervivencia..." en la ciudad. Explica, de esta manera, el frágil inicio de la bucólica renacentista.

Así, pasamos de la ciudad a las ninfas, y de éstas al arte de la época. Del arte, repasamos las ciencias (incluida la filosofía, de donde el individualismo racionalista surge necesariamente). Y de todo esto, andamos a vueltas constantemente en torno a la música: pues el lamento de una ninfa, sin ser concreta, no es nada; y sin que nadie la escuche y, es más, sin ser escuchada. Todo en la música, como en la revolución científica, comienza a orbitar en torno a un único elemento: la melodía.

Así, poco a poco, enumeración tras enumeración (y hay muchas), llegamos hasta el Lamento della Ninfa. Un bello comentario, sucinto pero ajustado a sus finalidades, le permiten concluir con una reflexión contundente: "El canto como restitución" de lo ya sido, de lo que no va a volver. El paso al Barroco, el reconocimiento de la pérdida y, sin embargo, del flujo constante del mundo, del sonido, de la música.
El imperio final by Brandon Sanderson

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3.0

En general, un buen libro. Es entretenido, se lee solo y la historia es interesante. Tal vez lo peor sean los diálogos o partes que, sencillamente, no son demasiado relevantes. Hay veces que un capítulo podía contarse en seis páginas en lugar de en veinte. Y, sobre todo, he tenido una sensación extraña: la novela en general no es lo que se conoce como young adult y, sin embargo, me ha dado la sensación de estar leyendo algo de este tipo en lugar de high fantasy. No sé si alguien ha tenido esta misma sensación, pero me ha parecido un "quiero y no puedo" constante, cosa que me cuesta imaginar teniendo en cuenta la amplia carrera de Sanderson y que tiene géneros más juveniles y otros más adultos. Al final, sentía que estaba leyendo todo un poco desde lejos y se me hacía un poco hueco. Es un "problema" menor, al que uno se acostumbra, y no entorpece la lectura. Pero ahí está, y espero que en la siguiente entrega se note menos.
Por lo demás, hace uso de arquetipos clásicos en estas aventuras épico-fantásticas. El tópico del héroe (o de la heroína, en este caso): un mentor relativamente misterioso que le enseña en un tiempo reducido todo lo que sabe; en ese tiempo, ambos se percatan de que ella es más poderosa. Al poco, muere y ella, recién formada, se prepara para luchar contra el malo malísimo, que por supuesto es derrotado. Es el esquema que vemos en casi todos los animes, en Star Wars e incluso en La comunidad del Anillo (aunque en esta última novela tiene sus propios tropos).
Lo más interesante es, para mí, la alomancia. El sistema de magias no tiene ningún poder oculto (aunque hay cosas por descubrir): te lo explican claramente y lo aprendes poco a poco al lado de la protagonista. En este sentido, el arquetipo de su viaje es muchísimo más rico que en los ejemplos anteriores, y es un gusto acompañarla. Las partes políticas, las de los bailes, también son muy interesante y te dan una perspectiva mucho más global; combinadas con las de acción, me parecen las mejor narradas, a pesar de los diálogos un poco infantiles.
En definitiva, un libro entretenido, interesante y sencillo, aunque un poco hueco. A veces da la sensación de ser excesivamente reservado con el lore del universo, con tal de seguir leyendo. Por otra parte, no me esperaba que todo lo que pasa pasara tan rápido.
Estoy con ganas de leer la siguiente entrega, que me han dicho que es mejor, y sin duda: muchos de los tropos-tipo ya han sido agotados, así que ahora todo depende de la imaginación del autor.
El retorno del Rey by J.R.R. Tolkien

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5.0

Lo mejor es amar ante todo aquello que nos corresponder amar, supongo; hay que empezar por algo, y echar raíces, y el suelo de la Comarca es profundo. Sin embargo, hay cosas más profundas y más altas. Y si no fuera por ellas, y aunque no las conozca, ningún compadre podría cultivar la huerta en lo que él llama paz. A mí me alegra saber de estas cosas, un poco. Pero no sé por qué estoy hablando así. ¿Dónde tienes esa hoja? Y saca la pipa de mi paquete, si no está rota.

Puede que El retorno del rey sea el más completo de los tres volúmenes de la novela de Tolkien. Si dije que en La Comunidad del Anillo primaba cierta sensación sosegada y de espectador, y que en Las dos Torres nos veíamos arrastrados al incesante ritmo de la guerra, es en esta última entrega donde ambas se encuentran, donde comprendemos la acción desde la atalaya de la épica. Aquí somos conscientes, desde el principio y hasta el final, de la realidad de las canciones heroicas con las que soñaban Sam y Frodo. Así, en la cita de arriba, vemos a Pippin impresionado de sí mismo al darse cuenta de la perspectiva que ha adquirido sobre su lugar en el mundo respecto de sus aventuras.

Nos topamos con una lectura aterradora y trepidante en el primer libro de la novela: la Oscuridad de Mordor no hace más que crecer, a pesar de las falsas victorias que acumulan los Pueblos Libres a lo largo de la Guerra. Al final, Aragorn es consciente de lo que hay que hacer si quieren ganar la Guerra del Anillo: "Tenemos que convertirnos en carnada, aunque las mandíbulas de Sauron se cierren sobre nosotros. Y morderá el cebo, pues esperanzado y voraz creerá reconocer en nuestra temeridad el orgullo del nuevo Señor del Anillo." Si el primer libro hablaba de la amistad y el segundo del miedo, este tercero habla de la esperanza como síntesis de los dos anteriores. La novela no va de otra cosa que de jugarlo todo, constantemente, a una única carta, y en confiar que el resto de actores implicados en la historia sepan lo que hay que hacer. Y por supuesto que lo saben: Frodo y Sam son consciente de su misión.

Así, el segundo libro, vuelve a ser torturoso y lento: la caminata alrededor de Mordor, de sus múltiples cordilleras y escondites... ¡cómo no va a cansar leer una y otra vez la misma descripción, si los protagonistas caminaban por un yermo! A veces pienso que soy demasiado comprensivo con la narrativa de Tolkien; luego, intento pensar que siempre pudo ser más fácil no extenderse aquí. Bien pudo Tolkien decir que en Mordor, una región desértica, todo era igual, y que se llevaron algunos sustos, pero que finalmente lanzaron el Anillo a la Grieta del Destino. Pero no. Decide, una vez más, hacerte partícipe del último tramo como de todos los demás: ahora solos, cansados y muertos de hambre y sed.

Para nuestros protagonistas, tal vez fuera una señal de esperanza el cambio en el viento, la aparición de claros en un cielo siempre cubierto por nubes negras o escuchar tambores de guerra en dirección al norte mientras ellos seguían girando hacia el este. Y por supuesto que era esperanza: eran sus amigos, que decidieron arriesgarlo todo en una última jugarreta para que completaran su misión, aun sin saber si seguían vivos. Porque si lo seguían, sabrían qué hacer a cualquier precio. Y Sam ve a Frodo moribundo y no duda: "Dije que lo llevaría a cuestas aunque me rompiese el lomo ¡y lo haré! // ¡Venga, señor Frodo! No puedo llevar [el Anillo] por usted, pero puedo llevarlo a usted junto con él."

Cuando Frodo llega a lo alto del Orodruin y decide traicionar a Gandalf, a Aragorn e incluso a Sam, y reclamar para sí el Anillo, los dos polos de esta historia se estremecen: Sam, al haber fracasado; Sauron, al descubrir la trampa que suponía la Guerra en el norte de Mordor. Y el espectador también. Si no fuésemos todos hijos de la trilogía de Peter Jackson, realmente sería un momento sobrecogedor. Pero lo somos. Ya sabemos cómo termina. Y Frodo, cada vez más triste y más sabio, agradece incluso a Gollum su locura y obsesión, y comprende que hizo bien al perdonarle la vida; pues sin él, todo habría sido en vano justo al término del viaje. Pero al término del viaje, vuelven a consolarse: "¿Cree que dirán: Y aquí empieza la historia de Frodo Nuevededos y el Anillo del Destino? Y entonces se hará un gran silencio [...]. ¡Cuánto me gustaría escucharla!"

Creo que me estoy extendiendo demasiado. Ahora falta la parte que no conocemos los que primero vimos estas películas: la corrupción que Saruman lleva a la Comarca, el saneamiento y la última misión de los hobbits. A mí fue la parte que más me sorprendió. ¡Pero si la historia ya ha acabado! Si ya se acabó la Guerra, si ya Aragorn ha cumplido su destino, si ya Frodo puede partir hacia el Oeste, ¿qué demonios queda? Queda terminar el viaje. Y es una parte ardua: despedidas y el camino de vuelta. Y cuando por fin llegan a su hogar, ¡está completamente envenenado! Por supuesto que los protagonistas están tan hartos como nosotros: descripciones pesadas sin ser detalladas (¿cómo puede Tolkien trocar su estilo hasta el punto de resultar nauseabundo, de que produzca aburrimiento leer qué ha pasado en la Comarca?). Se merecían descansar, pero aún no habían acabado.

Pero acabaron, y evidentemente acabaron bien. Y se despidieron de Frodo. Y por fin acabó todo. No la aventura, no la Leyenda de los Pueblos Libres ni la Leyenda de la Comarca. Sencillamente acabó su parte de la historia; un último capítulo duro, incómodo, porque yo sentí que también me estaba despidiendo de todo lo que he leído en este tiempo. Pero es una lectura que merece la pena tanto hacerla como haberla hecho; no es un libro que devorar y olvidar. No es tan fácil. Es una aventura que merece la pena ser vivida una y otra vez.

Por fin los tres compañeros dieron media vuelta y se alejaron, sin volver la cabeza, y cabalgaron lentamente rumbo a la Comarca; y no pronunciaron una sola palabra durante todo el viaje de regreso; pero en el largo camino gris, cada uno de ellos se sentía reconfortado por los demás.



Las Dos Torres by J.R.R. Tolkien

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4.0

Yo pensaba que los personajes maravillosos de las leyendas salían en busca de aventuras porque querían tenerlas, y les parecían excitantes, y en cambio la vida era un tanto aburrida: una especie de juego, por así decir. Pero con las historias que importaban de veras, o con esas que uno guarda en la memoria, no ocurría lo mismo. Se diría que los protagonistas se encontraban de pronto en medio de una aventura, y que casi siempre ya tenían los caminos trazados, como dice usted. Supongo que también ellos, como nosotros, tuviern muchas veces la posibilidad de volverse atrás, sólo que no la aprovecharon. Quizá, pues, si la aprovecharan tampoco lo sabríamos, porque nadie se acordaría de ellos. Porque sólo se habla de los que continuaron hasta el fin... y no siempre terminan bien, observe usted; al menos no de ese modo que la gente de la historia, y no la gente de fuera, llama terminar bien.

Así reflexiona Samsagaz Gamyi con su señor Frodo, en las muchas ocasiones en que se plantean el porqué de su misión. Y es que se trata de un libro que habla de temas como el destino, el compromiso, la lealtad o la amistad. A falta de leer El retorno del rey, me atrevería a decir que es el más oscuro de la trilogía. Porque aquí no pasan cosas malas, sólo se las anuncia. Es un libro lleno de miedo: miedo a la guerra que se avecina y que todos ya saben inevitable, miedo a perder a los compañeros y amigos y, sobre todo, miedo a fracasar. Pues, si fracasa la Compañía, ¿qué sentido tiene seguir luchando? La duda es otra constante. Todos los personajes están atormentados y, sin embargo, procuran avanzar: "Si no los encontramos pronto, no podremos ayudarlos mucho, excepto sentarnos con ellos y mostrarles nuestra amistad y morirnos juntos de hambre."

Además, aparecen señales de esperanza paralelas en dos momentos estructuralmente muy importantes de la narración de Tolkien: la aparición de Gandalf el Blanco y la compasión que Gollum despierta dentro de Frodo. Un poco más adelante, otros dos momentos similares que hacen ver que no está todo perdido: los refuerzos en el Abismo de Helm y la Luz de Ëarendil. La metáfora de la noche o la oscuridad también es directa, sencilla y paralela en ambas historias. Porque esta novela se divide en dos libros, que habla de las aventuras de los despojos de la Comunidad en Rohan en el primero, y del camino de Frodo y Sam hacia Mordor en el segundo.

Tal vez por esto mismo se me ha hecho un poco más pesado que La comunidad del Anillo. El paralelismo a veces es evidente y, si bien la dinámica entre Frodo, Sam y Gollum tiene suficiente espacio para desarrollarse, la celeridad de los encuentros en Rohan e Isengard con el resto de la Comunidad a veces aparecen nebulosos o poco relevantes. Hay momentos fantásticos, como el encuentro con Bárbol y la historia de las Ent-Mujeres, o el enfrentamiento con Saruman en Orthanc, pero no deja de parecerme un poco hueca la descripción de Rohan y sus linajes, por ejemplo, comparando con la paz que rebosaban Rivendel o la Comarca. En fin, claro está, esta es parte de la magia de la propia novela: el ritmo acelerado de la guerra se impone también, no sólo entre los personajes, sino durante la propia lectura para el lector. Tal vez también a Merry le hubiera gustado detenerse con Bárbol, o a Gimli admirar pausadamente las galerías del Abismo de Helm. Pero no pudo ser para ellos, así que tampoco podrá ser para nosotros.

Y a pesar de toda esta oscuridad, de este ser-arrastrados-a de manera inexorable por la que pasan todos los miembros de la Compañía, aún nos encontramos remansos más de paz que de esperanza, una sencillez, una pausa en este torbellino de novela. Así, Legolas propone a Gimli: "Si los dos regresamos sanos y salvos de los peligros que nos esperan, viajaremos algún tiempo juntos. Tú visitarás Fangorn conmigo y luego yo vendré contigo a ver el Abismo de Helm." O también nos encontramos a Pippin y a Merry descansando entre los despojos de Isengard: Estaban rodeados de botellas y tazones y escudillas, como si acabaran de disfrutar de una buena comida, y ahora descansaran. Uno parecía dormir; el otro, con las piernas cruzadas y los brazos en la nuca, se apoyaba contra una roca y echaba por la boca volutas y anillos de un tenue humo azul.

En fin, la novela va a vueltas con el tema de la épica y las canciones por las gestas de nuestros héroes que, a pesar de todo, tienen miedo, como se imagina Sam a todos de los que ha oído hablar. Son consciente de que serán recordados (no olvidemos que Tolkien se consideraba no un novelista, sino un cronista de la Tierra Media); también son conscientes de que las leyendas no dependen de ellos, pero sí la misión a la que se enfrentan y los amigos que han trazado a lo largo del camino.
La Comunidad del Anillo by J.R.R. Tolkien

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5.0

Creo, Elrond, que en este asunto sería mejor confiar en la amistad de estos hobbits que en nuestra sabiduría (Gandalf).

Entiendo por qué mucha gente dice que leer a Tolkien en 2020 es genuinamente insufrible. El camino que se propone narrarnos en esta primera entrega se ve lento y tortuoso, pero como con todas las grandes obras, creo que lo que nos ofrece no es sólo una historia, sino también una experiencia de lectura.

Si puede parecer lento es porque sin duda es lenta la marcha de la Compañía; si puede parecer tortuoso, es porque estamos constantemente sufriendo con los personajes. Y el nivel de esta prosa, en ese sentido, es difícil de igualar, combinando recursos realistas (descripciones prolijas) con otros propios de la épica (parlamentos, discursos, guerras, el honor y el amor en sus formas más inocentes). Lo que consigue este libro, al final, es atraparte en su pequeño gran mundo.

Pero para eso hay que estar predispuesto, como para cualquier otra cosa. No debemos leer con la intención de llegar al Monte del Destino: nosotros, lectores, espectadores, tenemos la suerte de poder disfrutar del viaje a la par que lo leemos. Así, hay secciones, como la de Tom Bombadil, que si bien sobra para la trama general, da una mayor riqueza y magia a esta primera etapa del viaje. Y como lector, como persona que procura sumergirse en estas páginas, lo agradezco. Y es lo que más he sentido al terminar este libro: agradecimiento, sencillez. Agradezco la paciencia y la imaginación de Tolkien, la trabadísima historia que nos plantea, sus maravillosas descripciones (¡incluso de sentimientos!) y, sobre todo, sus preciosísimas y delicadísimas metáforas y comparaciones.

Adiós- dijo, y le parecía que nunca oiría otra vez un sonido tan hermoso como el de aquellas aguas, alternando para siempre unas notas innumerables en una música que no deja de cambiar.

La belleza y la nostalgia que encontramos en todas partes es, para mí, lo que más me atrapó. Por supuesto, también el motivo de la amistad, como aquello que dice Gimli de desleal es aquel que se despide cuando el camino se oscurece. Pues es lo que más peligra en la Tierra Media: En verdad nada revela tan claramente el poder del Señor Oscuro como las dudas que dividen a quienes se le oponen. Son pequeñas joyas puestas en palabra, pero también narradas en la acción: una veta que se puede explotar una y otra vez. Una lectura que tal vez tenga algo de reto a estas alturas, pero que sin duda es satisfactoria y gratificante.
El Hobbit by J.R.R. Tolkien

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5.0

Era exactamente el libro que necesitaba en este momento, y eso va a hacer que mi reseña sea mucho más que subjetiva. Pero no sólo la historia o cómo está escrito, sino que incluso la experiencia de lectura ha sido auténticamente maravillosa.

Tras haber intentado comenzar en el Tolkienverso con el Silmarillion (del que habré leído al menos tres veces el Ainulindalë, pero poco más) y con El señor de los anillos, decidí probar con El Hobbit. De primeras, me sorprendió mucho el estilo en que estaba escrito, comparándolo con el estilo mitológico del Silmarillion y el épico-realista de El señor de los anillos: ¡era realmente un cuento! En segundo lugar, me sorprendió la extensión: ¿cómo puede alguien extender un cuento durante trescientas páginas? No por la historia, evidentemente, que bien podría haberse contado en poco menos de cien y en algo más de quinientas, si Tolkien hubiera querido. No. Sino porque no alcanzaba a comprender cómo podría contarse algo tan bonito, sencillo y cuidado con tan pocas palabras, con unos recursos tan limitados y propios del cuento: interpelación al lector, frases hechas, pequeñas digresiones, bromas por parte del narrador... Para muestra, un botón (se trata de un pequeño spoiler, no demasiado relevante, pero prefiero taparlo por si alguien decide no llevarse ninguna sorpresa):

SpoilerÉsta es, por supuesto, la manera de dialogar con los dragones, si no queréis revelarles vuestro nombre verdadero (lo que es juicioso), y tampoco queréis enfurecerlos con una negativa categórica (lo que es también muy juicioso). Ningún dragón se resiste a una fascinante charla de acertijos, y a perder el tiempo intentando comprenderla. Había muchas cosas aquí que Smaug no comprendía del todo (aunque espero que sí vosotros, ya que conocéis bien las aventuras de que hablaba Bilbo); sin embargo, pensó que comprendía bastante y ahogó una risa en su malévolo interior.


En fin, nos hacemos una idea. Trescientas páginas así. Y ni una sola, y digo absolutamente de verdad que ni una sola, se me ha hecho pesada, aburrida o repetitiva. En absoluto. Me parece el mejor libro para comenzar con Tolkien, pues la curiosidad sobre las leyendas e historias que se mencionan pero no se desarrollan se va alimentando con la lectura, pero además me parece un gran libro para leer y releer: cuando uno no sabe qué leer, cuando no le apetece leer pero quiere volver a ponerse las pilas, o cuando quiere deleitarse en una historia amable. Es una gran prueba de que, para contar grandes historias, no se necesitan muchas páginas, ni palabras extrañas ni temas tan grandes que quedan vacíos. Salvo, claro está, el leitmotiv de Tolkien entre el bien y el mal, o mejor dicho la bondad y la maldad, que en mi opinión siempre lo muestra de la misma tierna manera: la amistad.

No me puedo extender mucho más, porque de esto también nos habla El Hobbit al comienzo: "Parece extraño, pero las cosas que es bueno tener y los días buenos para disfrutar se cuentan muy pronto y no se les presta demasiada atención; en cambio, las cosas incómodas, estremecedoras, y aun horribles, pueden hacer un buen relato, y además lleva tiempo contarlas."
La campana de cristal by Sylvia Plath

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4.0

No sé qué esperaba de este libro (probablemente nada) y no sé si era lo que me esperaba. No en un mal sentido. Está maravillosamente escrito, y la traducción que he tenido la suerte de leer me ha encantado. Eso sí, la encuentro muy lejos (y muy arriba) respecto de "El guardián entre el centeno" de Sallinger.

Se trata de un libro muy duro, visceral y visual. Narrada desde el presente de la autora hacia el álter ego de su pasado, se permite jugar con el sarcasmo cínico de la ingenuidad de la protagonista. Nos topamos a veces con escenas que, de patéticas, llegan a ser tan incómodas como graciosas sin perder el poso que las enhebra: la historia de una mujer condenada a ser mujer, de un mundo que la odia y de su odio hacia el mundo (y hacia sí misma), que sólo puede resignarse al amparo de una campana de cristal, a una anestesia permanente.

Un gran impacto. Choca, pero porque tiene que chocar, porque está hecho para eso.

¿Con quién te casarás ahora que has estado aquí?